«El PSOE necesita cambio, valentía, alguien que arriesgue, y eso lo representa Barbón»

Francisco Blanco, el pasado jueves, en Oviedo, momentos antes de la entrevista. / MARIO ROJAS

Francisco Blanco, ex consejero de Empleo y profesor de Economía de la Universidad de Oviedo: «Como consejero quise hacer un trabajo, vi que no podía y, tras un periodo de reflexión, me fui; hicimos cosas pero yo era más ambicioso»

ANDRÉS SUÁREZ OVIEDO.

Sostiene que no encontró las condiciones necesarias para desarrollar su trabajo como consejero como quería y Francisco Blanco dejó su cargo al frente de Empleo, Industria y Turismo para volver a su puesto como profesor de Economía en la Universidad de Oviedo. Pero eso no quiere decir que Blanco se haya apartado de la política. Votó a Pedro Sánchez en las primarias de mayo y ahora cree que Adrián Barbón es la mejor opción para que el PSOE asturiano se enganche a los nuevos tiempos. En esta entrevista habla de pasado, presente y futuro, del partido y también del Ejecutivo del que formó parte.

-¿Por qué ha guardado silencio tanto tiempo?

-Preferí no hablar demasiado porque lo que dijese podía parecer una crítica al Gobierno y nada más lejos de mi intención. Pero, pasado un tiempo, hay reflexiones que es bueno hacer.

-¿Por qué dimitió? No son habituales las dimisiones en este país.

-De eso hay que hablar también, de por qué es tan raro que alguien dimita sin estar implicado en un caso de corrupción o algo así. Uno está en un puesto para hacer un trabajo. Y si en un momento dado crees que ese trabajo no lo vas a poder hacer como crees que lo tienes que hacer, lo lógico es que te vayas. Por eso, tras un periodo de reflexión, me fui.

-¿Por qué no podía hacer el trabajo como quería? ¿Quién se lo impedía?

-No tenía que ver ni con las restricciones que todos conocemos, con la crisis, ni con la situación de minoría del Gobierno. Son razones que le di al presidente y ahí deben permanecer. No fue un calentón.

-Insisto, ¿por qué no podía hacer bien su trabajo?

-Son muchas razones y no quiero buscar culpables, menos a nivel de personas.

-¿Fue porque discrepaba de la orientación económica y presupuestaria de la Consejería de Hacienda?

-Todos los consejeros trabajan por sacar adelante sus temas. No tengo nada que reprochar a nadie, ni a otros consejeros ni al presidente. Estoy seguro de que hacen lo que pueden.

-¿Se fue frustrado?

-No. Ya tenía experiencia política, no llegué de nuevas. Sé lo que es la gestión. No me gusta la palabra 'frustración'. Alguien dijo que la frustración forma parte de la política. No estoy de acuerdo.

-Creo recordar que lo dijo su ex jefe en el Gobierno y aún secretario general de la FSA, Javier Fernández.

-¿Lo dijo el presidente? No estoy de acuerdo. En política hay que tener ilusión, sin ella no pintas nada. No cabe la resignación. Los ciudadanos no merecen políticos resignados.

-¿Le hubiera gustado tener más autonomía, más margen?

-¿Y a quién no? Las restricciones que uno puede tener en política son las normales y así las asumo.

-Se dijo que había mal ambiente en su consejería. ¿Es cierto?

-Lo niego categóricamente. Las relaciones eran buenas. Con Isaac Pola, el actual consejero, con todos. No es justo que se diga eso.

-¿Le gusta cómo lo está haciendo su sucesor?

-Sí. Siempre me pareció que hacía un buen trabajo, serio, riguroso, bajando al detalle. Lo va a hacer bien.

-Hay quien dice que usted es demasiado ambicioso para ser solo un consejero. Que aspira a más.

-(Risas). Seguro que quien lo dice desconoce las cosas que yo pueda ambicionar. Hay otras cosas en la vida que ambiciono más que los cargos de representación. Es lo sano.

-Dice que no se fue frustrado. ¿Decepcionado, quizás?

-No. Hicimos bastantes cosas, aunque yo era más ambicioso con lo que quería hacer. Pero hicimos cosas. En política turística, los acuerdos con las compañías aéreas y los datos de turistas y tráfico aéreo están ahí. También la concertación social.

-¿Comparte la gestión del Gobierno? ¿Le pone peros?

-Las circunstancias son complicadas. Está la situación económica y la minoría parlamentaria, que condiciona. Yo apoyo la gestión del Gobierno.

-¿Se fue decepcionado con el presidente?

-Mi relación personal con él fue buena. Hay muchas razones por las que apreciar a Javier Fernández y le estoy agradecido por su confianza.

-¿Echó en falta más apoyo por su parte?

-Hizo lo que creía que tenía que hacer. Tiene mucha tarea encima y me dio el apoyo que me tenía que dar.

-¿Cuánto influyó en su salida la situación política? Usted dijo que se iba en febrero pero aquello se aparcó y llegaron las primarias.

-Influyó en el partido, en el clima de trabajo... Uno de los problemas de la política es que no se asume la discrepancia. ¿Qué problema hay en que yo tenga una opinión distinta del presidente sobre lo que pasa en un comité federal del PSOE? Son ámbitos distintos. Y uno está en política para defender sus opiniones.

Lealtades

-Hombre, un consejero rebatiendo a un presidente que además lidera la gestora que acaba de tumbar a Pedro Sánchez...

-A quien le parezca mal tiene un problema. Está la lealtad al partido y también al Gobierno. Pero, sin confrontar con esa lealtad, debe asumirse la discrepancia. ¿Cuántas veces se resaltó que yo era el único consejero que no apoyaba a Susana? Pues sí. ¿Y?

-¿Se sintió solo en el Gobierno?

-Desde ese punto de vista, sí. Pero allí estábamos para otras cosas.

-Pero la convivencia no sería fácil.

-Es inevitable que eso genere tensión. Yo reivindico decir la verdad sin instrumentalizarla. Los partidos y los políticos, generalmente, no dicen la verdad. La verdad se instrumentaliza en beneficio de un posicionamiento político. Eso es malo y yo me he resistido a ello. Pero sí, en un Gobierno donde uno tiene una opinión y el resto otra, eres un poco bicho raro.

-¿Entendió que el presidente tomase las riendas de la gestora del PSOE?

-Como criterio general, creo en una persona, una responsabilidad. Lo contrario genera problemas.

-¿Cuáles?

-Por ejemplo, de dedicación. Todo no se puede hacer, no somos máquinas. No digo que Javier los haya tenido, es mi criterio. Y se corre el riesgo de que los problemas se trasladen de un sitio a otro. Si lo hizo tendría sus razones. Pero, como criterio, me parece un error.

-¿Eso pasó? ¿El Gobierno lo notó?

-No lo sé, no lo sabría decir.

-¿Le vio más preocupado por los problemas de Madrid que por los de Asturias?

-Creo que siempre estuvo preocupado por los problemas de Asturias.

-Usted siempre se ha movido en una cierta indefinición en el PSOE. Primero 'sanchista', luego 'patxista'... ¿Me lo explica?

-Siempre he tenido simpatías por Pedro, fui de los primeros que en Asturias estuvo con él. No estuvo bien cómo se le trató. Hubo un momento en que él dudaba si presentarse o no, apareció la posibilidad de Patxi y me pareció que era una forma de superar el enfrentamiento interno. Pero cuando salen Susana y Pedro, es evidente que la candidatura de Patxi no va a ser la solución. Entonces no queda otra alternativa que tomar partido por Susana o Pedro. De Susana no me gustan ni sus planteamientos ni su trayectoria. Y voté a Pedro.

-¿Entendió que todo el aparato de la FSA, todo el Gobierno, apoyase de forma unánime a Susana?

-¿No es curioso que de repente todo el mundo piense igual? No deja de llamar la atención. Me sorprende esa curiosa coincidencia.

-¿Qué le parece este nuevo PSOE?

-Hacía falta un cambio. De momento ha vuelto la ilusión y se está notando en las encuestas. Pedro merece un voto de confianza.

-En Asturias está con Adrián Barbón. ¿La FSA necesita un cambio?

-Sí. Hay que cambiar el funcionamiento de los partidos. Es necesaria más participación, esto no puede ser patrimonio de unos pocos. Y no hablo de asamblearismo. Hay que mejorar la forma de acceder a los cargos, la movilidad de los cargos dentro del partido, para atraer a los mejores y evitar el actual empobrecimiento de la clase política.

-Políticamente, ¿en qué cambiaría el PSOE con Barbón como secretario general?

-El otro candidato, Josechu, es amigo mío desde hace 28 años. Le aprecio y en otras circunstancias podría ser un gran secretario general. Pero no es la persona que en este contexto necesita el PSOE. Hay que arriesgar, tener valentía política, afrontar cambios, y creo que Adrián es más propenso a eso. Josechu siempre ha ido más por el libro.

-¿Tendrá usted responsabilidades políticas si gana Barbón?

-(Risas). Justo antes hablábamos de aspiraciones. En ese terreno soy un poco egoísta también, no quiero dar la imagen del político abnegado dispuesto a sacrificarse por la sociedad... Uno está dispuesto a asumir responsabilidades y, cuando toca, hacer lo que toca. Se verá, depende de las circunstancias. Cuando se dieron fui consejero, cuando se dejaron de dar me fui. Si se vuelven a dar, veremos.

¿Candidato al Principado?

-Sea más concreto. Se habla de usted como candidato al Principado.

-Lo he oído, pero hoy nadie está en eso.

-¿Le gustaría?

-Ya se verá, no es algo en lo que esté pensando ahora.

-¿Ve riesgo de fractura en el PSOE?

-No, ninguno.

-Se fue Madina. Ahora Trevín.

-Y antes me fui yo y no pasó nada. Y se van de una responsabilidad, no del partido. Trevín ha asumido muchas responsabilidades, puede decidir que no es su momento y dejarlo. Hay que asumirlo con naturalidad.

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