El PSOE rechaza bajar impuestos y aleja un pacto con el PP

A. SUÁREZ OVIEDO.

Pocos visos de prosperar, por no decir ninguno, tiene el diálogo presupuestario de PSOE y PP. Es verdad que tanto en 2015 como en 2017 ambas fuerzas sumaron sus votos para sacar adelante las cuentas, pero es igualmente cierto que fue en circunstancias políticas muy concretas y que las que ahora se dan apuntan en una dirección diametralmente opuesta. La exigencia de los populares de una nueva bajada de impuestos que los socialistas no comparten es, al menos en la parte teórica, el escollo insalvable de la negociación.

En la reunión que ayer protagonizaron el presidente del Principado, Javier Fernández, y la líder del PP, Mercedes Fernández, se constató esa realidad. Los populares saben que tras el relevo al frente del PSOE asturiano, con el aterrizaje de Adrián Barbón en la secretaría general, el margen para los pactos con la derecha es casi nulo. Así que su principal dirigente se esforzó por ahondar en esa brecha, dejando claro que por su parte la disposición al acuerdo es total y que si el Ejecutivo termina decantándose por la posición «radical» de Podemos e IU, la responsabilidad será exclusivamente suya. «Que no digan que solo tuvieron esa posibilidad», remarcó.

Es un hecho que, más allá de lo estrictamente político, hay diferencias. El PP pide bajar impuestos y apostar por la gratuidad de la red de cero a tres años. El socialista Marcelino Marcos replicó que no se está por la labor de más reducciones fiscales y vio problemas de legalidad en la cuestión educativa. El diálogo nace, pues, abocado al fracaso.

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