PSOE y SOMA sacan músculo en el homenaje a Llaneza

Acto de homenaje al socialista Manolo Corces en San Esteban de Cuñaba, con Adriana Lastra y Adrián Barbón entre los presentes. / J. LLACA
Acto de homenaje al socialista Manolo Corces en San Esteban de Cuñaba, con Adriana Lastra y Adrián Barbón entre los presentes. / J. LLACA

Partido y sindicato prevén una notable asistencia y un acto con discurso reivindicativo y de izquierdas, en plena polémica interna y sin Javier Fernández

ANDRÉS SUÁREZ OVIEDO.

El acto de homenaje a Manuel Llaneza que el SOMA organiza todos los años en el cementerio civil de Mieres tiene siempre su miga, su enjundia política. Tiempo atrás servía para escuchar las proclamas de José Ángel Fernández Villa, caído en desgracia. Pero esta vez las circunstancias que lo rodean son muy particulares. La cita siempre reúne en la cuenca a la familia socialista, pero en estos tiempos de discrepancia interna interesan tanto las presencias como las ausencias. Y habrá una muy notable, la del presidente del Principado, Javier Fernández, que hoy no asistirá después de la polémica de los mensajes telefónicos y de un posible boicot a su persona en la entrega de unos galardones. El revuelo creado ha multiplicado la atención, poniendo el foco sobre la capacidad del nuevo PSOE y también del sindicato minero para movilizar a los suyos, sacar músculo y poner sobre la mesa un discurso reivindicativo y de izquierdas. Las perspectivas son, en principio, optimistas. Para la comida posterior se cuenta ya con la asistencia de unas 240 personas, frente a las 140 del pasado año.

Parece difícil que las aguas vuelvan a su cauce en este PSOE sometido a un carrusel de primarias, primero las que devolvieron al poder a Pedro Sánchez y luego las que encumbraron a Adrián Barbón al liderazgo de la Federación Socialista Asturiana. Entre los dos sectores en que continúa dividido el partido, entre quienes llevan ahora las riendas y quienes lo hacían hasta hace poco y ahora se han convertido en críticos, media un clima de calma tensa que se ve interrumpida cada dos por tres por rifirrafes de mayor o menor intensidad, por tanteos exploratorios. Con otras primarias, estas orientadas a elegir al candidato a la Presidencia del Principado en 2019, a la vuelta de la esquina, todos los movimientos se leen en clave interna.

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Es un hecho que la polémica de los mensajes telefónicos, de ese posible boicot a Javier Fernández planteado en un grupo del que forman parte cargos de los socialistas de Mieres y del SOMA, ha hecho mella en el PSOE asturiano y ha dado una baza a los críticos. Para estos últimos esos mensajes son la prueba de que el único objetivo de la nueva dirección es ir contra el presidente del Principado, contra lo que representa y quienes le apoyan, y que por ahí el escenario de futuro, sobre todo en clave electoral, es poco optimista. Una tesis que verbalizó el ex secretario de Organización Jesús Gutiérrez, que, con tono un punto retador, se preguntó si el autodenominado nuevo PSOE ganará elecciones «como las solía ganar el viejo».

La intervención de Gutiérrez marcó un punto de inflexión en la polémica porque los oficialistas, hasta entonces a remolque, interpretaron que sus palabras ponen en evidencia el deseo de un sector del partido de que las cosas vayan mal en las urnas para el nuevo PSOE. De hecho, las palabras del antiguo número dos tampoco gustaron a algunos que se encuentran en su misma órbita política. «Siendo quien es y quien ha sido en el partido no debería salir así, con eso solo refuerza a los 'sanchistas', les da la razón», sostiene un veterano dirigente.

En estas circunstancias llegan el PSOE y el SOMA al acto de homenaje a Llaneza, marcado especialmente por la ausencia de Javier Fernández. «No voy donde no se me estima», dijo al respecto. El Gobierno tendrá representación en el acto, previsiblemente con el consejero de Industria, Isaac Pola, aunque no se descarta que también asista la titular de Desarrollo Rural, María Jesús Álvarez, que suele acudir. El clima político centra la atención tanto en las presencias como en las ausencias. Las previsiones apuntan a una amplia movilización que permita sacar músculo y hacer ver el poder de la nueva mayoría.

El acto es también relevante para el SOMA, envuelto en una operación de integración con FICA-UGT que no termina de resolverse. Todo ello, además, en un momento en que la minería afronta un escenario de enorme incertidumbre, con la amenaza de cierre de las centrales térmicas como riesgo añadido.

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