Puigdemont promete «dar más miedo a España» en su defensa por la independencia

CRISTIAN REINO BARCELONA.

A tres meses del 1 de octubre, fecha prevista para la celebración del referéndum sobre la independencia, el Gobierno catalán buscó ayer el apoyo del mundo local para escenificar que no está solo y para reiterar que no tiene intención de dar marcha atrás, diga lo que diga y haga lo que haga el Ejecutivo de Mariano Rajoy. Más de quinientos alcaldes (Cataluña tiene 947 municipios) se pusieron al servicio de la Generalitat y, en un acto solemne, se comprometieron a ceder sus locales para el día de la consulta, en un momento en que el 1-O es una incógnita y en el que han saltado todas las alarmas en el mundo secesionista, pues Puigdemont no ha aclarado (se prevé que lo haga el martes) de dónde va a sacar las urnas, cómo piensa confeccionar el censo, quién va integrar la junta electoral y cómo esquivará al Constitucional.

Como ya hicieron un mes antes del 9-N de 2014 respaldando a Artur Mas, el medio millar de alcaldes expresaron su «pleno apoyo» al Gobierno catalán y reafirmaron su «predisposición y compromiso a colaborar en todas aquellas actuaciones que desde el Gobierno se requieran». «No nos echaremos atrás por ningún obstáculo político, jurídico o de cualquier índole que pueda articular el Estado en contra del referéndum», afirmaron en un manifiesto, presentado en el paraninfo de la Universidad de Barcelona, al que asistieron el Ejecutivo catalán en bloque y buena parte de los principales actores del secesionismo.

La nueva demostración de fuerza y de unidad, se produjo un día después de que el presidente del Gobierno advirtiera a los ayuntamientos de que también ellos deben cumplir la ley.

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