El retraso del crédito compromete la capacidad inversora regional en 2019

Ignacio Prendes, en la sede de Ciudadanos. / MARIO ROJAS
Ignacio Prendes, en la sede de Ciudadanos. / MARIO ROJAS

El Principado se expone a aparcar nuevas obras y proyectos el año próximo para poder financiar los de este ejercicio ante la demora en su tramitación

ANDRÉS SUÁREZ OVIEDO.

El retraso en la aprobación del crédito extraordinario para amortiguar el impacto de la prórroga, que entra ahora en la etapa final de su discusión en la Junta General, amenaza con tener consecuencias negativas para el esfuerzo inversor del Principado en 2019. El dinero contenido en el crédito debe ejecutarse este mismo año porque, en caso contrario, se pierde. El problema está en que los proyectos a impulsar con esos recursos están en un estado de tramitación muy embrionario. Si el Gobierno regional no llega a tiempo, la financiación de estas obras, en caso de querer seguir adelante, debería hacerse con cargo a los presupuestos del próximo ejercicio, a costa de renunciar a otras actuaciones de nuevo cuño.

La tramitación del crédito se está alargando mucho más de lo previsto y las culpas se reparten en distintas direcciones. El proyecto tiene apoyos para salir adelante pero el problema está en los plazos. Tanto el Gobierno como los grupos que respaldan la iniciativa, Podemos e IU, reprochan a las fuerzas de la derecha que hayan obstaculizado la aprobación por lectura única, la más urgente, y que pongan pegas para demorar la discusión al menos hasta finales de este mes. PP, Foro y Ciudadanos, por su parte, afean al Ejecutivo la tardanza en llevar el crédito al Parlamento y se oponen a renunciar a su capacidad para solicitar comparecencias y presentar enmiendas a una propuesta cuyo contenido critican abiertamente.

Más información

El trámite de comparecencias se sustanciará mañana -hay casi 40- y a partir de ahí se abrirá el plazo de enmiendas, lo que situará la aprobación del crédito a finales de mes o, en el peor de los casos, según fuentes parlamentarias, a principios de mayo, ya muy avanzado el año.

Ahí está el escollo. Los proyectos de inversión que se van a impulsar, que suman unos 50 millones de los 111 del crédito, deben afrontar ahora una tramitación enrevesada a la que añadir las complicaciones de la nueva ley de contratos. El dinero asignado a los mismos debe ejecutarse este año porque de lo contrario se volatilizará.

La cuestión es si habrá tiempo suficiente para ejecutar esos recursos. De lo contrario, la continuidad de los proyectos se vincularía a recursos de 2019, lo que obligaría a aparcar nuevas inversiones previstas para ese año.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos