«La revolución continúa. El debate es cómo hacer el sistema más eficiente»

Gustavo Machín Gómez, ayer, delante de algunas de las fotografías inéditas del Che. /  AURELIO FLÓREZ
Gustavo Machín Gómez, ayer, delante de algunas de las fotografías inéditas del Che. / AURELIO FLÓREZ

«En Cuba hay hueco para que cualquiera pueda emitir sus ideas, nadie es perseguido. Es un país institucionalizado, tiene representantes y leyes constitucionales»Gustavo Machín Gómez Embajador de Cuba en España

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

Nunca antes había pisado suelo español, pero Gustavo Machín Gómez, el nuevo embajador de Cuba en España, se siente bien recibido en una tierra a la que le unen «fuertes vínculos». Llegó al cargo hace tan solo un mes, en un momento dulce en las relaciones entre los dos países, pero su actividad diplomática ha sido muy extensa. Durante más de diez años fue la cabeza visible de la Oficina de Intereses de Cuba en Washington, hasta que en 2002 fue acusado de espionaje y expulsado de EE UU. También desempeñó el cargo de embajador en Pakistán y, durante la era Obama, fue uno de los diplomáticos que negoció el deshielo de las relaciones entre Estados Unidos y la isla. Ayer visitó Asturias invitado por la asociación Lázaro Cárdenas para participar en varios actos relacionados con la conmemoración de los 50 años de la muerte del Che Guevara.

-Acaba de aterrizar en su cargo. ¿Cómo ve las relaciones entre España y Cuba?

-Atraviesan un buen momento. Existe voluntad por parte de ambos países de continuar consolidando las relaciones bilaterales. Compartimos mucho: historia, cultura, voluntad de trabajar...

-¿Y con Asturias?

-La relación siempre ha sido excelente. Recuerdo que hace años había ómnibus que ponían que estaban donados por el Principado. Asturias no nos es ajena. Gijón, de hecho, está hermanada con La Habana. Esto nos es muy familiar.

-¿Qué papel ha tenido España en la firma del acuerdo de diálogo político y de cooperación entre la UE y Cuba?

-Uno muy positivo. De hecho, España fue de los grandes promotores del acuerdo.

-El acuerdo entró en vigor provisionalmente hace justo un mes, hasta que los parlamentos de Cuba y los estados de la UE lo ratifiquen. ¿Qué supone para la isla?

-Que la UE abandone la mal llamada posición común es un recomienzo en las relaciones para que se basen en el respeto y la igualdad. El acuerdo auspicia la cooperación en distintos sectores y es beneficioso para Cuba y para la UE. Establece también mecanismos de diálogo para hablar de todo lo que tenemos en común y hacerlo en un clima de respeto.

-Las relaciones con Estados Unidos, sin embargo, han vuelto a tensarse desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

-Ha habido un retroceso en las relaciones bilaterales, pero el regreso de Trump a un pasado que se caracterizó por enfrentamientos tipo guerra fría no conduce a nada, ni beneficia a nadie.

-¿Ha borrado Trump los avances de la era Obama?

-No del todo, porque existen fuerzas y sectores mayoritarios que promueven que las relaciones sean normales, por eso no se ha vuelto a unas relaciones como en la época de George W. Bush, que eran muy malas.

-A usted le expulsaron de Estados Unidos acusado de espionaje, precisamente, en ese periodo.

-Todo eso fue parte de ese enfrentamiento tipo guerra fría del pasado.

-Y, sin embargo, participó en las negociaciones con la administración Obama. ¿Añora al anterior presidente americano?

-En la época de Obama logramos que se restablecieran las relaciones diplomáticas, que se abrieran embajadas, que hubiera intercambios más fluidos, acuerdos de cooperación bilateral. Obama modificó aspectos del bloqueo para hacerlos más flexibles y ahora, como el mundo entero, vemos con preocupación cual va a ser el curso de la política de Estados Unidos.

-¿Cree que se pueden reconducir las relaciones con el Gobierno de Trump?

-Se ha demostrado que es posible que dos países mantengan relaciones civilizadas y que se mejoren las relaciones. Todo se puede revertir

-Han pasado 50 años de la muerte del Che Guevara, uno de la de Fidel, ¿sigue viva la revolución?

-Claro que hay revolución. El debate no es si la hay o no, el debate es cómo hacer el sistema más eficiente, cómo reducir la incidencia del bloqueo de Estados Unidos, que lleva más de 55 años, cómo reducir las dificultades, cómo beneficiar al pueblo y mejorar su nivel de vida... Cuba está en un proceso de actualización de su sistema, pero convencida de su continuidad, aunque como toda obra humana debe ser perfeccionada. La historia no puede ser olvidada, pero no para recrearnos en ella, sino para poner en su justa medida lo que se hizo. Tenemos que no tener memoria corta, sino larga y las personas que se han convertido en símbolos no deben ser honrados por su figura física, sino por las raíces de su pensamiento. No hay que venerar al muerto, sino una obra.

-Raúl Castro dejará el poder en febrero de 2018. ¿Será tranquila la sucesión?

-Por supuesto. Cuba es un país institucionalizado, un país que tiene su Parlamento, sus representantes, sus leyes, su Constitución. El paso entre Fidel y Raúl Castro ya fue mediante el Parlamento, con el voto de los diputados de la Asamblea Nacional. En Cuba no ha habido trauma ninguno, sino un proceso de continuidad, de respeto a la legislación y a la institucionalidad del país. La pérdida de Fidel fue muy dura, era el líder de nuestra revolución, pero nosotros no lloramos muertos, seguimos legados. La personalidad siempre juega un papel, pero no vamos a lamentarnos por si están o no están. El reto de la generación que les sigue es continuar su obra y es lo que queremos hacer.

-¿Qué papel tiene la oposición en Cuba?

-Los cubanos somos contestatarios por naturaleza. Cada cubano es oposición, porque nosotros somos personas instruidas y que nos han enseñado a pensar. En Cuba hay hueco para que cualquiera pueda emitir sus ideas, nadie es perseguido por sus ideas, por sus posiciones. Cuba es un país institucionalizado, tiene representantes y leyes constitucionales

-Los cambios están suponiendo cierta apertura. ¿Qué oportunidades de negocio ofrece el país?

-El país está transformando su modelo económico hacia una economía más abierta y existen numerosas potencialidades para las empresas españolas, que pueden tener un papel importante. España ya es el tercer socio comercial de Cuba y el primero dentro de la UE, además de ser de los mayores inversores. Tenemos además la ventaja del idioma y una idiosincrasia similar.

-¿Qué sectores destaca?

-Muchos: infraestructuras, construcción, la industria agroalimentaria, la generación eléctrica, incluso las finanzas.

-El huracán Irma golpeó la isla. ¿Cómo se están recuperando?

-De catorce provincias que tenemos afectó a nueve. Destrozó viviendas, hoteles, infraestructuras... pero estamos en franca recuperación. El Gobierno y el Estado están destinando cuantiosos recursos para su reconstrucción.

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