De la Serna: «Espero que alguien ponga cordura y diga que la CUP no manda en este país»

El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, ayer, en Oviedo. /  A. PIÑA
El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, ayer, en Oviedo. / A. PIÑA

«Cualquier parecido con una votación es coincidencia; las cifras son completamente inventadas», indica el ministro desde Asturias

R. MUÑIZ OVIEDO.

Fue en el Hotel de la Reconquista, ante un auditorio de doscientos empresarios de la construcción, el transporte y el sector naviero, ediles, técnicos y altos cargos del PP. Todos sentados en mesas con banderas de Asturias y España. A ellos se dirigió el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, para hablar de las infraestructuras, un tema que pudo esperar. Lo primero fue el análisis catalán. «Lo que se vivió no fue un referéndum, creo que todos coincidimos en que fue algo ilegal, antidemocrático», inició el titular de obras públicas.

«No existía un comité electoral, no se sabe quién contó ni validó la votación, no existía censo, ni tarjetas censales, nadie conoce quién formaba parte de ese censo y las normas se cambiaron unos minutos antes de que se celebrasen las votaciones», continuó. De la Serna recordó que algunos participantes votaron en la calle, otros lo hicieron cuatro veces, y hubo papeletas que aparentemente ya estaban metidas en la urna antes de la hora prevista.

«Cualquier parecido entre lo de ayer -por el domingo- y una votación es mera coincidencia; las cifras con completamente inventadas, nadie sabe de dónde han salido ni cómo se contabilizaron», lamentó. Incluso de tomarlas por buenas, supondrían «el apoyo del 38% de ese hipotético censo», consideró.

«Unos pocos quisieron poner en jaque a muchos», lamenta Mercedes Fernández

A juicio de De la Serna, lo vivido en Cataluña sería «un episodio más en la estrategia contra la legalidad y la democracia, y refleja que hay un responsable, el Govern, que con su actitud de violar la ley está despreciando sistemáticamente esos valores que sustentan la convivencia», anotó.

Si negra es la lectura de lo ocurrido, no infundió el ministro optimismo por lo que está por llegar. «Es muy preocupante que quieran seguir ahondando en la fractura social y apostar por instalarse en el caos al margen de la legalidad», recriminó.

«¿Qué nos espera?», fue la pregunta que, desde el auditorio, se hizo al ministro de Mariano Rajoy. «Lo que el Gobierno quiere es que vuelva la normalidad democrática y se abran cauces de diálogo», respondió. Cerrar esa puerta sería «un disparate». «Sería un drama que tomara la decisión de llevar a cabo una declaración unilateral de independencia», algo que estaría fuera de «todo marco legal y de convivencia». La apuesta del Ejecutivo central es «la del respeto y el sentido común».

«No conduce a ninguna parte»

Seguir llevando el proceso soberanista fuera del cauce de la Constitución «es una manera de generar un grave problema entre catalanes y españoles; no conduce a ninguna parte y solo va a generar muchos problemas», anticipó. «Espero que alguien ponga cordura y diga que la CUP no manda en este país», resumió el ministro.

De la Serna fue presentado por la presidenta de los populares asturianos, Mercedes Fernández, quien coincidió en que el domingo «fue un día amargo para los españoles; unos pocos quisieron poner en jaque a muchos». Desde el incumplimiento de la ley, aseguró, «se quiso decir que se tenía un comportamiento ejemplar, cuando no lo es. Lo ejemplar es el comportamiento como el que el Gobierno de España se ha molestado en dar de cumplimiento de la ley». Fernández declaró su «orgullo» por los pasos dados por el Ejecutivo de Mariano Rajoy.

En el fondo de sus palabras, el ministro dejó un poso de esperanza. «Hemos superado en nuestra historia momentos de dificultad, y este también lo superaremos», confió.

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