Tardá asume que «es posible» que el Estado pueda paralizar la consulta

Joan Tardá, en el centro, con cabestrillo, a su llegada a Gijón, donde participó en un debate.
Joan Tardá, en el centro, con cabestrillo, a su llegada a Gijón, donde participó en un debate. / CITOULA

El diputado de ERC advierte de que, pese al «asedio», la sociedad catalana «no caerá en la provocación» y actuará «pacíficamente»

ANA MORIYÓN GIJÓN.

El diputado de ERC Joan Tardá reconoció ayer en Gijón que «es posible» que el Estado consiga finalmente frenar el referéndum previsto para el próximo uno de octubre puesto que, asumió, son ya numerosas las medidas adoptadas por el Gobierno central que dificultan el desarrollo de esta consulta. Si bien la anulación por parte del Tribunal Constitucional de las leyes catalanas que dan soporte a este referéndum no parece amilanar a la Generalitat, la toma de control financiero de las cuentas y la actuación de las fuerzas de seguridad requisando todo el material empieza a complicar las cosas. «Está claro que van a hacer todo lo posible para que el proceso descarrile. No nos sorprende nada, aunque es ridículo que en pleno siglo XXI se trate de parar la voluntad de un pueblo persiguiendo carteles», denunció el diputado catalán, al tiempo que garantizó que la Generalitat no va a traicionar el mandato democrático del Parlament y que el presidente, Carles Puigdemont, está dispuesto incluso a ir a la cárcel. «Puede ser que en el Reino de España vuelvan a existir presos políticos, pero eso supondría poner en jaque a la misma democracia y no creo que la sociedad española permita que Rajoy actúe como un loco», declaró en El Mazucu, horas antes de desplazarse a Gijón para participar en el coloquio 'Memoria Histórica y Proceso Catalán, reflejos de una democracia que no es tanto', que organizaba la Federación Asturiana Memoria y República y la asociación vasca Ahaztuak, y cuya celebración estuvo envuelta en polémica ya que el Ayuntamiento de Gijón, al entender que vulneraba el mandato del Tribunal Constitucional, se negó a cederles un local público. «Es lamentable, parece que vivimos en el franquismo», reprochó.

Antes del coloquio, que finalmente tuvo lugar en la sede privada de la asociación La Manzorga, Tardá advirtió de que si finalmente se impide la consulta será «vulnerando los derechos civiles de los catalanes» y avanzó también que ningún tipo de intervención policial conseguirá empañar el clima festivo que, bajo su punto de vista, se respira estos días en Cataluña. «No caeremos en ninguna provocación, no habrá por nuestra parte ningún atisbo de violencia. Es lo que les vendría bien, pero nosotros iremos a votar y nos manifestaremos 'a la catalana', cívica y pacíficamente», concluyó.

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