«Todos vamos a sufrir los efectos del desafío durante una larga temporada»

Los empresarios avisan de que la inseguridad jurídica y la inestabilidad hará que más compañías salgan de la comunidad catalana si continúa la desobediencia civil

SUSANA BAQUEDANO GIJÓN.

La incertidumbre política está provocando un goteo de empresas que se van de Cataluña. La posibilidad de que el Parlamento catalán apruebe una declaración unilateral de independencia ha encendido las alarmas de las grandes compañías que han anunciado que trasladan su sede fuera de la comunidad. Banco Sabadell ya ha decidido que hará la mudanza a Alicante; Caixabank a Valencia, Gas Natural a Madrid, y otras firmas, como Codorniú, Freixenet o Catalana Occidente, están estudiando su marcha de la tierra que las vio nacer.

El miedo y la inseguridad jurídica que ha provocado la deriva soberanista les lleva a plantearse el cambio de ubicación de su sede fiscal para garantizar que seguirán estando bajo el paraguas de la Unión Europea en caso de que se declare la secesión. El resto de España mira hacia Cataluña. En Asturias, los empresarios asturianos sienten «una gran preocupación» ante los efectos de esta crisis.

El Principado compra más de lo que vende en la comunidad catalana, que es el sexto mercado para los productos asturianos y también el sexto proveedor de bienes importados. Las relaciones comerciales de Asturias con Cataluña generan unos 1.000 millones de euros al año. Un montante menor en comparación con otras comunidades vecinas, pero los efectos de la inestabilidad en Cataluña podrían repercutir en todo el país y perjudicar, por tanto, a Asturias.

«El miedo y la incertidumbre es lo peor que hay. La deslocalización de empresas puede ser masiva si sigue la desobediencia civil», afirma Juan Luis Herrero, CEO de Procoin. La constructora asturiana tiene actualmente una obra en marcha en Cataluña y está tomando «las precauciones necesarias para paliar los posibles efectos de esta inseguridad». «Esta situación puede afectar al ritmo de crecimiento de la economía española, porque Cataluña representa una parte muy importante del PIB del país, con una tradición empresarial muy potente. Lograr la independencia no es tan sencillo, pero solo la inestabilidad que está produciendo este desgobierno ya genera miedo a los inversores internacionales, a todos los empresarios catalanes y a los españoles que venden en Cataluña», reflexiona.

«Por otra parte, todos estamos viendo estos días en las redes sociales mensajes de boicot a los productos catalanes. Yo no soy amigo de ello, pero lo observo con la preocupación de hacia dónde nos está llevando esta situación», lamenta Herrero.

Menos inversión

Inaciu Iglesias, gerente de Cartonajes Vir, explica que «a los empresarios no nos preocupa tanto el futuro incierto, sobre todo a los que somos liberales, como el que no haya reglas de juego claras, lo que quiere decir respeto a la ley y al Estado de Derecho, y esto es lo que no se está produciendo y lo que provoca el traslado de empresas y el descenso de inversiones».

«No nos podemos engañar. Este es un mundo muy interdependiente y todo nos afecta», advierte. En el caso de la empresa que dirige, Cartonajes Vir, «tenemos clientes, proveedores y competidores catalanes», dice. Iglesias añade que desde hace un tiempo se viene produciendo el traslado de empresas pequeñas de Cataluña, «pero lo que nos llama la atención ahora es la deslocalización de las grandes compañías. Y lo que no se sabe son los movimientos de capital, porque dicen que el dinero es cobarde», avisa.

«Situación esperpéntica»

Para el presidente del Grupo Isastur, Fernando Alonso, «la situación que enfrentamos con la crisis del independentismo catalán tendrá, seguramente ya está teniendo, consecuencias en muchos aspectos, pero en la economía especialmente. La confianza en que las reglas del juego se cumplan, la seguridad jurídica, la fortaleza de las instituciones para hacer cumplir la ley, sin atender a los caprichos de las élites de turno, son imprescindibles para el desarrollo social y económico. En Cataluña se está dando una situación esperpéntica, en la que la ley no se cumple porque es lo que han decidido las autoridades locales».

«Habrá muchos más movimientos de empresas, inversiones que se decidirán hacer en lugares alternativos, corrientes de opinión que influirán en los consumidores, incrementos de costes de financiación que sufriremos todos. Y seguramente las consecuencias de todo esto las vamos a sufrir una larga temporada. Supongo que de forma más intensa en Cataluña, pero las notaremos todos», avisa Alonso.

En la misma línea, Belarmino Feito, presidente del grupo Asturfeito, considera que «Asturias no es ajena al resto de España y esta crisis le afectará al igual que al conjunto del país. Las crisis nos han enseñado que no toleran la inseguridad jurídica ni los desequilibrios y la economía es muy sensible a los movimientos sociopolíticos», explica.

Feito sostiene que las empresas buscan «un marco jurídico estable para desarrollar su actividad competitiva», por lo que, a su juicio, «es esperable» que otras compañías sigan el camino emprendido por el Banco Sabadell o Gas Natural y trasladen su sede fuera de Cataluña.

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