Vargas Llosa: «Espero que no haya golpe de Estado en Cataluña»

Vargas Llosa, en la presentación de 'Conversación en Princeton'./EFE
Vargas Llosa, en la presentación de 'Conversación en Princeton'. / EFE

«El referéndum no tendrá lugar», dice el Nobel de Literatura, para quien «el independentismo es una enfermedad que ha crecido de forma lamentable»

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

«Creo que el referéndum no tendrá lugar», asegura Mario Vargas Llosa a dos semanas de una jornada histórica, el 1-O. Espera el escritor peruano-español que Gobierno «impida que haya un golpe de Estado» en Cataluña. A juicio del Premio Nobel de Literatura «estamos ante un disparate, un absurdo y un anacronismo que no tiene nada que ver con la realidad», según aseguró en la presentación del libro Conversación en Princeton en la Casa de América.

«El independentismo es una enfermedad que ha crecido de forma lamentable en Cataluña y que irrita a las instituciones legales y democráticas», diagnostica el escritor y académico, que espera que las instituciones acierten a parar el golpe. «Mi esperanza es que el Gobierno tenga la energía para que no haya un golpe de Estado, que es lo que se está gestando, y que tenga la sanción correspondiente», aseguró el escritor tras retirar su «amor profundo por Cataluña».

No reconoce Vargas Llosa en la Barcelona de hoy a la ciudad en la que vivió en los años setenta del siglo pasado. «Entonces teníamos la sensación cierta de final de la dictadura y esperábamos la democracia en una Barcelona que era una gran capital cultural y que supo aprovecharlo». Una ciudad cosmopolita y abierta «en la que el nacionalismo estaba marginado y que fue un puente entre escritores españoles e iberoamericanos que se habían dado la espalda durante cuarenta años», recordó.

«No conocí un solo nacionalista en mis cinco años en Barcelona. Entonces primaba la idea de que el nacionalismo era algo anacrónico y anticuado, cosa de viejecitos reaccionarios», ironizó. Algo que «no tiene nada que ver» con el signo de los tiempos «que no está por la construcción de nacionalidades» y sí «por el desvanecimiento de esas nacionalidades dentro de grandes organizaciones internacionales como la Unión Europea».

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