Luz verde a la rebaja de Sucesiones con bronca y división a izquierda y derecha

Javier Fernández y Jesús Gutiérrez se cruzan en los pasillos de la Junta con la presidenta del PP, Mercedes Fernández, ayer, durante el pleno de la Junta General del Principado. / MARIO ROJAS

PSOE y PP hacen efectivo el pacto que eleva hasta 300.000 euros el mínimo exento en un clima que anticipa una tortuosa recta final de legislatura

ANDRÉS SUÁREZ OVIEDO.

Si el último pleno del periodo de sesiones sirve como indicador de lo que está por venir, del devenir del curso político que comenzará en septiembre, las sensaciones no son precisamente favorables. La ley 'estrella' que ayer se llevaba al pleno de la Junta General, la reforma del impuesto de Sucesiones y Donaciones, salió adelante como estaba previsto, sí, sumando los votos de PSOE y PP, pero el debate evidenció quizá mejor que nunca la fragmentación que sufre el Parlamento asturiano. Los dos grandes partidos aprobaron el proyecto atendiendo al acuerdo suscrito entre ambos que previamente permitió impulsar los presupuestos de 2017, pero alrededor de ese entendimiento a regañadientes no hubo otra cosa que lío, bronca y división. Tanto en la izquierda -PSOE, Podemos e IU- como en la derecha -PP y Foro- el enfrentamiento y la diferencia ganaron a la sintonía y el acercamiento.

El pleno sirvió para constatar ese clima de discordia y poco más. La suma de los escaños de PSOE y PP, junto a los de Ciudadanos, también partícipe del acuerdo presupuestario, facilitó la aprobación de una rebaja que fija el mínimo exento para las herencias en línea directa en los 300.000 euros -ahora estaba situado en 200.000- y que también abarata las donaciones y las transmisiones empresariales. Foro se abstuvo con el argumento de que, estando en disconformidad con el proyecto porque su objetivo es la eliminación del tributo, tampoco va a obstaculizar su reducción, mientras que Podemos e IU votaron en contra. Para el Gobierno y para los socialistas fue un trago que hubo que pasar porque aunque compartían la necesidad de retocar el gravamen no entraba en sus cálculos llegar tan lejos, mientras que el Partido Popular hizo todo lo posible por presentarse como el ganador de la partida.

Más allá del contenido de la reforma, el debate constató la imposibilidad de articular mayorías sólidas y estables en la Junta. Podemos atizó con dureza tanto al PSOE, al que objetó que navegue «sin rumbo» y se «eche en brazos» del PP, como a IU por haber apoyado un acuerdo de investidura «barato» que hizo presidente a Javier Fernández y que el Gobierno «se ha pasado por el arco del triunfo».

IU, por su parte, tuvo tiempo de replicar a Podemos por su «hipocresía» al dar excusas para no apoyar las enmiendas presentadas por la coalición. Y también, por boca de Gaspar Llamazares, para afear al PSOE que por un lado ofrezca acuerdos por la izquierda y por el otro pacte rebajas fiscales con la derecha. «Ustedes se van con las cigarras, luego no llamen en invierno a las hormigas a hacer nuevos esfuerzos», dijo gráficamente el portavoz.

Hubo rifirrafe en la izquierda, con el PSOE negando las acusaciones que le llegaban de uno y otro lado, rechazando que la merma de recursos afecte a los servicios públicos y recordando la importancia de tener presupuestos este año, y también en la derecha. PP y Foro compiten por tomar la bandera de la supresión del impuesto y mientras los primeros ven en esta rebaja un primer paso hacia el objetivo final, los segundos, a través de Cristina Coto, hablaron de una «minirreforma cosmética», de un «pacto de despachos» y de un «remiendo legislativo». Coto remarcó que Foro se ha quedado solo en la reivindicación de la eliminación total del gravamen.

«Hoy es un gran día para Asturias y los asturianos», clamó por su parte la presidenta del PP, Mercedes Fernández, decidida a sacar rédito de las cesiones arrancadas a los socialistas. Fernández negó la tesis de Foro de que la rebaja vaya a beneficiar solo a unos pocos -«que nadie juegue con los sentimientos de la gente»- y se mostró partidaria de extender las rebajas y la supresión del impuesto de Sucesiones también a los sobrinos.

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