Zoido anuncia que equiparará salarios de Policía y Guardia Civil a partir de 2018

Manifestantes asturianos, ayer, en Madrid./JUSIPOL
Manifestantes asturianos, ayer, en Madrid. / JUSIPOL

Unas 70.000 personas, entre ellas medio millar de asturianos, se manifestaron en Madrid para exigir la igualdad salarial

MELCHOR SÁIZ-PARDO/EFE MADRID.

El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, anunció ayer que el Gobierno «iniciará el camino de la equiparación salarial» entre las fuerzas de seguridad del Estado y los cuerpos autonómicos en los Presupuestos de 2018. Zoido hizo público este compromiso precisamente durante la jornada en la que estaba convocada una manifestación de policías y guardias civiles en la Puerta del Sol de Madrid para reivindicar que sus salarios se equiparen con los de los Mossos d'Esquadra y la Ertzaintza.

Unas 70.000 personas, medio millar de ellas procedentes de Asturias, según la asociación convocante, Jusapol, reclamaron en el centro de Madrid que el ministro cumpla esa promesa. Representantes de Ciudadanos y Podemos secundaron la marcha.

Zoido, por su parte, aseguró que el Gobierno dará «siempre» la cara por los derechos de los miles de agentes que se juegan la vida por la seguridad de cada ciudadano. A través de un comunicado, Interior defendió que la reivindicación de equiparación salarial por parte de policías nacionales y guardias civiles tiene una antigüedad de casi 30 años y, por primera vez, va a ser reconocida por el Gobierno. Para ello, el ministro pidió el apoyo de las fuerzas políticas para que aprueben los próximos Presupuestos Generales del año 2018, donde según apuntó empezará a contemplarse la equiparación salarial. «Lo que piden nuestros policías y guardias civiles es una causa justa, porque, sencillamente, se lo merecen. Gracias a ellos, España es uno de los países más seguros del mundo», apostilló.

Parece evidente que el 'procés' catalán está teniendo una vertiente totalmente inesperada y positiva para las fuerzas de seguridad. Nunca antes, a pesar de que este es un tema que lleva más de 20 años en boca de los representantes de los agentes, el asunto de la equiparación de sueldos entre policías y guardias civiles con sus compañeros de la Ertzainza y, sobre todo, de los Mossos d'Esquadra, había logrado colarse con tanta fuerza en la agenda de los políticos.

La decena de organizaciones profesionales de ambos cuerpos han echado toda la carne en el asador con una estrategia quizás arriesgada: ni chistar ante las condiciones laborales o de alojamiento, en muchos casos draconianas, de los más de 12.000 policías y guardias civiles movilizados en la denominada 'operación Copérnico' en Cataluña. Nada de rebeliones en uno de los momentos más delicados para la democracia española a pesar del hacinamiento en los barcos, de la comida pésima, de los escraches en los hoteles, de dormir en camping, de hacer desplazamientos de más de dos horas para hacer los servicios, de estar fuera de casa 60 días o de quedarse sin permisos y vacaciones.

Tanto en la Guardia Civil como en la Policía ha enraizado la idea de que los «sacrificios» en Cataluña no pueden ser únicamente compensados con las dietas. Que el agravio comparativo con las policías autonómicas ya no es sostenible, máxime después de que el 1-O los Mossos dejaran tirados a sus «compañeros» de las fuerzas de seguridad, que terminaron haciendo el trabajo sucio (como ocurrió en la huelga de los vigilantes de seguridad de El Prat). Y todo ello, a pesar de cobrar, de base y haciendo una media, dos terceras partes que sus colegas de la policía catalana.

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