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El Rey apela a «una España alejada del pesimismo, del desencanto o del desaliento»

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El Rey Felipe VI, hoy, en Oviedo. / Efe

  • Felipe VI señala la ceremonia en el Principado como el lugar «para reivindicar que la cultura inspire nuestra libertad y para renovar nuestro compromiso con España»

Felipe VI ha querido «renovar» en Asturias «nuestro compromiso con España» y lo ha hecho reivindicando «una España alejada del pesimismo, del desencanto o del desaliento, fiel a su irrenunciable afán de vivir y orgullosa de lo que somos, de lo que juntos hemos conseguido, que ha sido mucho y admirable». En su intervención en el cierre del acto de entrega de los Premios Princesa de Asturias 2016, el Rey ha enmarcado la creación de la Fundación y de los galardones en «un sentimiento: el de amor profundo a Asturias y a toda España». «Nacieron con el deseo de que el alma de esta tierra -su lealtad, su coraje y su nobleza- fuese un referente para todos», aseveró.

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  • Ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias

  • Ambiente a la entrada del Teatro Campoamor

  • Ambiente a la entrada del Teatro Campoamor (2)

  • Protestas a la entrada de los Premios Princesa de Asturias

  • Núria Espert: «El teatro consiguió que no pudiera ser yo misma más que en el escenario»

  • Richard Ford: «Es posible aunar la desdicha con la felicidad mediante actos de imaginación»

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  • Abucheos y aplausos a los Reyes a su llegada al Teatro Campoamor

Bajo la atenta mirada de la Reina, doña Letizia, y de su madre, la Reina doña Sofía, y con un Teatro Campoamor pendiente de sus palabras, el monarca ha calificado su visita al Principado cada otoño -«una fecha muy especial y esperada con cariño»- como «una tradición emotiva y estimulante». Se trata, añadió, de un encuento que «amplía nuestro horizonte de conocimiento y refuerza nuestra confianza en la civilización y en el ser humano». De esta manera, y tras agradecer el trabajo durante un año y la «generosidad» de quienes hacen posible el acto, el Rey, como suele ser tradicional, ha hecho un repaso por los premiados de este año.

Núria Espert se ha llevado el primer reconocimiento de Felipe VI. La Premio Princesa de Asturias de las Artes «encarna la fuerza y la belleza del teatro, y representa hoy aquí no solo la mejor herencia de nuestra escena, sino también la de tantos texto y representaciones de dramaturgos de todo el mundo y de todas las épocas», ha dicho el Rey. Por ello, ha deseado que la escena española «siga contando con grandes profesionales» como Núria Espert, a la que, finalmente, el Rey ha felicitado, en catalán, por su carrera.

El Premio de Comunicación y Humanidades, James Nachtwey, ha sido el segundo que ha centrado la atención del monarca, para quien sus fotografías «nos conminan a la acción, nos obligan a no desfallecer en la búsqueda de un mundo más humano y fraternal». La británica Mary Beard trabaja, ha dicho Felipe VI, «convencida de que con su esfuerzo divulgativo nos ayudará a entender mejor el mundo y su pasado para así aprender quizás a modelar un mejor futuro». «Ella reconstruye el pasado para entregárnoslo explicado y comprensible, y para, de este modo, enseñarnos a derribar para siempre prejuicios, tabúes y errores que han influido negativamente en la construcción de nuestras sociedades», ha profundizado el Rey.

«Sentimiento de esperanza»

La «visión innovadora y creativa» de Hugh Herr, Premio Princesa de Investigación Científica y Técnica fue calificada por el Rey como «una poderosa luz que ilumina circunstancias y vidas, en muchos casos, llenas de desconsuelo y de dolor, anímico y físico. Es una poderosa luz que deseamos sea pronto accesible y útil para todos los que precisen de ella. Es un sueño hecho realidad por un hombre valiente, esforzado y profundamente comprometido con su trabajo y su vocación». Representa, por ello, para Felipe VI el «sentimiento profundo de esperanza» para «millones de personas con discapacidad en el mundo».

Las loas al biofísico estadounidense dieron paso a las palabras del monarca para el triatleta español, Javier Gómez Noya, «un atleta con fortaleza y una capacidad de resistencia admirables y no muy frecuentes». Siituó Felipe VI al Premio de los Deportes como «un verdadero modelo para todos aquellos que quieren llegar a lo más alto en un deporte y un símbolo de lo que alcanzamos cuando nuestras sanas ambiciones se construyen con fortaleza y con ilusión». «Javier es un símbolo de los mejores valores del deporte y un verdadero orgullo para sus raíces gallegas y para toda España», concluyó.

Del escritor estaounidese Richard Ford resaltó el Rey la obra de un autor «muy consciente del papel fundamental e insustituible que la literatura tiene en el entramado cultural de una sociedad». Es el Premio de las Letras «un ser humano que, como él dice con humildad, tan solo quiere escribir para otros seres humanos».

Del Premio de Cooperación Internacional, que ha recaído este año en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Acuerdo de París, Felipe VI ha querido resaltar su significado en clave de futuro: «Un futuro del que podamos borrar para siempre la amenaza global y en el que triunfen el desarrollo sostenible, la reducción definitiva de emisiones contaminantes, el uso de energías renovables, el reciclado… y el acuerdo de todos para que la temperatura del planeta no siga elevándose».

Por último, el Rey ha ensalzado el trabajo «pionero, perseverante y entregado de miles de personas» que componen Aldeas Infantiles, el Premio de la Concordia. «La Humanidad no estará completamente a salvo mientras no comprendamos que proteger, atender y educar a la infancia es una prioridad. Aldeas Infantiles nos lo recuerda a diario, con su labor sacrificada, infatigable y entregada. De poco servirá que nos planteemos retos a corto plazo, si no tenemos visión de futuro. De poco servirá que resolvamos de manera provisional e inmediata los problemas de nuestra sociedad si no adoptamos, al mismo tiempo, soluciones duraderas y profundas, afirma.

El papel de la cultura

Cerraba Felipe VI su intervención con la mirada puesta en Asturias y en la cultura. «Los Premios nacieron, en fin, como un sentido acto de afirmación cívica de la cultura frente a la ignorancia. Y así, en este año de celebración del 400 aniversario del fallecimiento de Cervantes, inspirémonos en la figura de Don Quijote y creamos firmemente, como él, que la cultura enriquece siempre la convivencia, alimenta los más altos valores del espíritu, ennoblece los sentimientos de las personas y nos ayuda a vivir con la mayor dignidad», ha dicho el Rey.

Ha afirmado el monarca que gracias a los premiados, de este y otros años, «somos más conscientes de que el progreso es siempre fruto de muchos esfuerzos compartidos entre personas de orígenes diversos, entre culturas y creencias distintas, entre naciones diferentes. Y nos habéis recordado que no hay ninguna gran obra, ninguna gran creación, que no haya surgido, asimismo, desde los más auténticos sentimientos».

Y ha sido precisamente un sentimiento, «el de amor profundo a Asturias y a toda España», el germen de la Fundación y de los Premios, ha recordado Felipe VI. «Nacieron con el deseo de que el alma de esta tierra ─su lealtad, su coraje y su nobleza─ fuese un referente para todos. Nacieron con la voluntad de afirmar una España que, como dijo Unamuno, tiene que ser de brazos abiertos».

Para concluir, y también como suele ser tradicional, el Rey ha convocado los Premios Princesa de Asturias 2017.