El Comercio

Premios Princesa

De presidentes y presidenciables

Pedro Luis Fernández, de Fade, con su esposa.
Pedro Luis Fernández, de Fade, con su esposa. / ALEX PIÑA
  • La probable elección de Rajoy y la temida de Trump coparon las charlas en el Reconquista

  • La sede oficiosa de los galardones recuperó el ajetreo de ediciones pasadas, con los ojos puestos en Moncloa y los comicios americanos

Donald Trump y Mariano Rajoy estuvieron ayer en el Reconquista. No en presencia carnal, como tampoco lo hizo el muy esperado (por algunos y algunas) Albert Rivera. Mientras el líder de Ciudadanos optó por acudir directamente al Campoamor (donde causó furor a pie de calle y recibió numerosas peticiones para hacerse fotos con Ignacio Prendes como retratista improvisado), ni al político americano ni al gallego se les vio por Oviedo. Pero pocos de los que acudieron al hotel sede de los Premios Princesa de Asturias no pronunciaron, en algún momento, el nombre de cualquiera de ellos. O de los dos. A veces, incluso, a la vez. Y pocos no coincidieron en los calificativos. Por «segura» dan la elección del español como presidente, tras casi un año en funciones y la presunta abstención del PSOE, y de «terrible» tildan la del americano si llega a producirse. El 8 de noviembre se sabrá si sustituye a Obama en lugar de Hillary Clinton.

Y fueron muchos los que acudieron a la habitual cita de cada tercer viernes de octubre. Más que en las últimas ediciones. Recuperó la entrada del hotel el ambiente multitudinario de años anteriores. Multitudinario y madrugador, pues, mucho antes del mediodía, mucho antes de que, como ocurre cada año, el silencio corte las conversaciones, cuando a las 12.30 entra la reina Sofía, políticos, empresarios y líderes sociales y culturales ya estaban allí.

En el bando de los que ven «seguro» que en España no se celebrarán unas terceras elecciones se encontraba el padre Ángel. El fundador de Mensajeros de la Paz no dudó en calificar de «personaje histórico» a su paisano Javier Fernández, del que el exrector de la Complutense, Rafael Puyol, llegó a decir que, como nuevo Pelayo, «va a salvar España».

Sin llegar a tanto, el presidente de honor de Vocento, Santiago de Ybarra, tiene claro que el presidente asturiano es «un hombre de concordia», según explicó mientras acudía a su cita con el presidente del grupo de comunicación, Santiago Bergareche, el director de EL COMERCIO, Marcelino Gutiérrez, y su antecesor en el cargo, Íñigo Noriega.

Poco amigo de los micrófonos, desde su nombramiento como presidente de la gestora del PSOE, la presencia de Fernández en los medios de comunicación es continua. Durante la mañana fue casi maratoniana: tenía entrevista en todas las emisoras y televisiones con sede en el hotel ovetense.

Revilla, a la espera de cámara

Una presencia 'non-stop' en la que siempre estuvo acompañado por el consejero de Presidencia, Guillermo Martínez; por el presidente de la Junta, Pedro Sanjurjo, y por el antecesor de Fernández en el cargo, el hoy portavoz del Senado Vicente Álvarez Areces. Junto a su mujer, Marisol Saavedra, el ex alcalde de Gijón se encargó de hablar cuando Fernández callaba. Y de insistir en que la abstención la decidirá el comité federal, pero que España «no puede ir a unas terceras elecciones».

Algo que respaldaban la mayoría de presentantes empresariales, encabezados por el presidente de la Federación Asturiana de Empresarios (Fade), Pedro Luis Fernández. Mucho rato estuvo hablando con el director general del SabadellHerrero, Pablo Junceda; el presidente de ALSA, Jacobo Cosmen, y el fundador de la clínica oftalmológica Vega, Luis Fernández-Vega.

Muy cerca de ellos esperaba Miguel Ángel Revilla. El presidente de Cantabria, que sigue en contacto con Pedro Sánchez (que no estuvo, pero tampoco se le esperaba), dio por seguros «cuatro años más de Mariano», sobre todo después de charlar animadamente con el diputado socialista Antonio Trevín. Lo hacía mientras aguardaba a que las cámaras se giraran hacia él.

Y tuvo que esperar un rato largo. Hasta entrar y salir cuatro veces. Porque la presidenta del Congreso, Ana Pastor, fue ayer mucho más entrevistada que cuando acudía al Reconquista como ministra de Fomento. Aunque, como en aquellos momentos, también tuvo que hablar de calendario: en lugar del de la variante de Pajares le tocó hacerlo del pleno de investidura.

Además de ella, entre los convencidos de que Rajoy dejará de estar en funciones, también está un perplejo Ignacio Prendes. El asturiano, vicepresidente del Congreso por Ciudadanos, no sabía qué le sorprendía más: si la abstención del PSOE o el desconocimiento que fuera de Asturias tienen la mayoría de Fernández o Areces. «En Madrid nadie sabe que ha habido un caso Renedo», dicen que dijo.

Y eso pese a que periodistas tan veteranos como Fernando Jáuregui, Rosa María Calaf, Luis del Olmo o Luis María Anson son habituales de los corrillos del Reconquista. Ayer repitieron charla: Jáuregui junto a los presentadores de TVE Ana Blanco y Jesús Álvarez, mientras que la Calaf departía con integrantes de Aldeas Infantiles y Luis María Anson celebraba con todos sus bodas de plata como galardonado. En 1991 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación.

«Déjeme que me ría»

Unas bodas de plata que llegan en un momento «duro», reconoció, sobre todo si el otro protagonista 'in absentia' de la jornada logra lo mismo que Mariano Rajoy: convertirse en presidente del Gobierno. La posibilidad de que el multimillonario Donald Trump venza a Hillary Clinton en los comicios presidenciales norteamericanos es algo que «nos tiene a todos asustados», aseguraba el fundador de 'La Razón' y exdirector de 'Abc' y expresidente de Efe, Luis María Anson.

Y no era el único en temer una victoria del americano. «Será difícil para el mundo que gane», apostaba el empresario Blas Herrero, mientras que la condesa viuda de Latores, la escritora asturiana María Teresa Álvarez, se mostraba convencida de que «será una pesadilla de la que nos olvidaremos». Aunque, para rey del optimismo, el del periodista Luis del Olmo. «Déjeme que me ría», contestaba entre carcajadas a la pregunta sobre una victoria de Trump. «Espero que no tengamos tanto infortunio», precisó. Y si no sonó 'Hombre lobo en París' fue por poco, ya que el cantante de La Unión, Rafa Sánchez, también se sumó a los corrillos.

Todo, mientras el empresario asturmexicano Antonio Suárez susurraba algo al oído de Francisco Álvarez-Cascos, acompañado de una María Porto que se convirtió en la más fotografiada con su ajustado traje negro. En realidad, entre las más fotografiadas, porque, al margen de las dos reinas, Letizia y Sofía, las cámaras buscaban ayer insistentemente a dos personas: a la actriz Núria Espert y al biónico Hugh Herr. Este último, quizás harto de tener que levantar cada día sus pantalones para mostrar su piernas artificiales, ayer optó por vestir de corto.

Así lo pudo comprobar el único ministro que acudió a la ceremonia, el de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, que se encontró en la comida con el consejero asturiano del ramo, Genaro Alonso. A falta de ministros en funciones, acudieron exministros, como Josep Piqué o Cristina Garmendia, o astronautas como Pedro Duque, que se encontró en el hotel con un viejo conocido, el director de la EPI Juan Carlos Campo.

Porque la Universidad de Oviedo estuvo muy representada. No solo por el actual rector, Santiago García, sino también por los dos anteriores: Vicente Gotor y Juan Vázquez.

Ellos apuraban la espera antes de entrar al almuerzo oficial con los Reyes mientras el presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, se reunía con Patricia Espinosa, secretaria ejecutiva de la convención sobre el cambio climático de la ONU. Todo, en los últimos premios (se presume) sin gobierno.