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Premios Princesa
La actriz, hoy, en Oviedo.
La actriz, hoy, en Oviedo. / Efe

«El teatro consiguió que no pudiera ser yo misma más que en el escenario»

  • Lorca y Shakespeare estuvieron presentes en la ceremonia de entrega a través del discurso de la Premio Princesa de Asturias de las Artes, Núria Espert

La actriz y directora teatral, Núria Expert (Hospitalet de Llobregat, 1935), ganadora del Premio Princesa de Asturias de las Artes 2016, ha compartido este viernes su galardón con todos los "compañeros de su bellísima profesión, el teatro".

En su discurso de la Gala de entrega de los Premios la actriz catalana ha expresado que el teatro "la eligió" a los trece años de edad para llegar a convertirse en el "dueño absoluto de su vida".

Un dueño al que ha definido como "muy duro" y que la "ha lastimado muchísimas veces tratando de servirle". "Aún lo intento, pero él nunca dice basta, para, ya basta...", ha añadido.

Espert ha explicado que el teatro hizo de ella "una persona apasionada, ambiciosa, tan entregada que consiguió que yo no pudiera ser yo misma más que en el escenario, más que transformada en otra persona, no un personaje, una persona".

Tras esta introducción, la actriz catalana ha agradecido emocionada al Jurado que reconociera al concederle el Premio que representa "un nexo de unión entre el clasicismo y la modernidad" y que ha construido su carrera en sus "dos lenguas amadas, el catalán y el español".

Aquí, la actriz ha pasado a utilizar las palabras de "dos genios" del teatro como son Federico García Lorca y William Shakespeare. "Ambos clásicos y ambos contemporáneos", ha remarcado Espert ante el público del Campoamor.

Del autor granadino ha recurrido al monólogo del tercer acto de su obra 'Doña Rosita la soltera', donde Rosita habla por primera vez de lo que ha sido "el dolor" de la espera durante 30 años de la vuelta de su primo, de quien estaba enamorada y comprometida para casarse.

En una reivindicación de la libertad de la mujer, ha entonado la pregunta de la "solterona" Doña Rosita, marcada en la obra lorquiana por no haberse casado, "¿es qué no tiene derecho una pobre mujer a respirar con libertad?".

Para terminar su intervención ha utilizado a su "amada" lengua, el catalán. Con un monólogo del 'Rey Lear', ha recordado a los "desamparados" de los que nadie se preocupa hasta que se encuentra con ese mismo "dolor invivible".