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La Premio Princesa de las Ciencias Sociales, ante el atril.
La Premio Princesa de las Ciencias Sociales, ante el atril. / M. ROJAS

«La historia no está reservada a unos pocos profesores encerrados en bibliotecas»

  • La catedrática destacó la importancia de la divulgación histórica y recordó que «queda trabajo que hacer sobre los derechos de la mujer»

  • Mary Beard.Ciencias Sociales

Sus zapatos rosas quedaron pronto eclipsados por su lenguaje claro y conciso. Contundente en sus discursos y sin perder nunca la sonrisa, la académica Mary Beard fue ayer breve en su intervención a la hora de recoger el Premio Princesa de Asturias de las Ciencias Sociales en el Teatro Campoamor.

La historiadora británica hizo hincapié en la importancia de mantener con vida una lengua como es el latín, destacó que lo pasó «bárbaro» durante su reciente visita a la villa romana de Veranes, en Gijón, recordó que todavía queda trabajo por delante a la hora de igualar los derechos entre hombres y mujeres, y finalizó con una crítica hacia sus compatriotas británicos por la reciente votación a favor del 'Brexit'.

En su intervención, Mary Beard quiso compartir el galardón recibido con «todos los profesores, académicos y escritores que trabajan duro para hacer que nuestra conversación con el mundo antiguo sea tan viva, cautivadora y gratificante». En esta línea, valoró que en Asturias haya «personas excelentes que están haciendo exactamente eso, a algunos de los cuales he tenido el privilegio y el placer de conocer en los últimos días», en referencia a todos aquellos que desempeñan una labor educativa y de divulgación de la historia.

La profesora británica se ha especializado a lo largo de su carrera en estudios clásicos, concretamente en la Roma y la Grecia antiguas. Y con los antiguos romanos también repartió su Princesa de Asturias: «Me gusta pensar que parte de este honor es para aquella antigua raza -a pesar de lo brutales, imperialistas y misóginos que eran, sin duda- cuya literatura todavía nos desafía, cuyas leyes y política informan las nuestras, cuyos hábitos extraños aún nos intrigan y cuyos rastros se encuentran, literalmente, debajo de nuestros pies».

Ella misma comprobó en persona los estrechos lazos que la región mantiene con sus antepasados romanos, tras visitar el pasado martes la villa de Veranes, donde ya dejó muestras de su carácter extrovertido y sincero. «Me lo he pasado bárbaro buscando rastros romanos en Asturias», añadió.

En este punto, Beard insistió de nuevo en la importancia de la divulgación para que los estudios históricos lleguen a todo tipo de públicos. «La historia no es simplemente un tema reservado a unos pocos profesores solitarios encerrados en sus bibliotecas», indicó la catedrática en Cambridge.

Para la escritora se trata de «una actividad ciudadana y compartida en la que espero que todo el mundo pueda participar, desde los niños pequeños a sus abuelos, desde los ávidos lectores de libros a los que encienden los televisores desde sus sofás».

No ser capaz de pensar de forma histórica -añadió-, «hace que seamos todos ciudadanos empobrecidos», para recordar poco después que «no hay 'best seller' en el mundo occidental que haya tenido más lectores que 'La Eneida' de Virgilio».

En referencia a la igualdad entre hombres y mujeres, Beard indicó que «ha habido progresos», ya que «a pesar de todo el trabajo sobre los derechos de las mujeres que aún queda por hacer en todo el mundo, no hay ninguna mujer en el planeta que elegiría volver a la antigua Roma».

Por último, la profesora inglesa criticó los resultados dados tras el referéndum de permanencia de Gran Bretaña en la Unión Europea. «Hay un famoso poema inglés escrito por John Donne, que comienza 'Ningún hombre es una isla / algo completo en sí mismo / cada hombre es un fragmento del continente'. Me temo que mis compatriotas olvidan su mensaje», sentenció, antes de despedirse con un «gracias» en castellano que desató los aplausos.