Les Luthiers al desnudo

Jorge Maronna, ante Carlos Núñez, mostrando sus dotes musicales con el bolarmonio. / JORGE PETEIRO
Jorge Maronna, ante Carlos Núñez, mostrando sus dotes musicales con el bolarmonio. / JORGE PETEIRO

«Bienvenidos todos los hijos de Sebastian Mastropiero», saludaron a un Teatro Jovellanos abarrotado para la ocasión

PABLO ANTÓN MARÍN ESTRADA GIJÓN.

Ingenio luthieriano en estado puro fue lo que ayer pudieron disfrutar los 902 afortunados espectadores que agotaron el pásado sábado en una hora las entradas gratuitas para asistir al encuentro con el público gijonés de los premiados con el Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. Un fan del conjunto argentino de primera hora, el periodista Alex Grijelmo fue el responsable de conversar con los magos argentinos del humor y sonsacarles las respuestas que esperaban sus fans.

«Bienvenidos todos los hijos de Johan Sebastian Mastropiero». Ese fue el saludo con el que el moderador se dirigió a un público compuesto mayoritariamente de entusiastas de Les Luthiers. «Durante mucho tiempo fuimos una especie de sociedad secreta y salimos a la luz tan a lo bestia que conseguimos que les dieran el Premio Princesa de Asturias», afirmó Grijelmo antes de dar paso a la proyección del fragmento de una de sus actuaciones en la que los artistas bailaban una 'haka', al más puro estilo aborigen: «La envidia de los All Blacks», dijo el presentador. Luego, más serio les dio la bienvenida. «La risa nos conduce a la felicidad. Demos las gracias por toda la felicidad que han derrochado. Señoras y señores: ¡Les Luthiers!». Y ya pueden imaginarse la ovación.

Durante la hora aproximada en que se extendió el coloquio el periodista repasó con sus invitados la historia del grupo y consiguió que revelaran algunos de sus secretos más guardados. A Jorge Marona, «el más cuerdo del grupo» (en alusión a su condición de guitarrista) le preguntó por el nombre del conjunto. «Una propuesta mía y creo que fue acertado, aunque nos pasamos años explicando su significado», explicó. Carlos Núñez recordó al genuino impulsor del conjunto, Gerardo Massana. «Fue el Big Bang de Les Luthiers, él tuvo la idea de hacer música-humor, detrás de su máscara de seriedad tenía un gran sentido del humor, a mi me descubrió al ruso ese de la exaltación de la primavera...¿cómo? Stravinski, eso...», contestó Núñez. Y hablaron de la 'Cantata Lexatón' con la que Massana les unió: «En principio se llamaba Moratón, una marca de laxante, era una cantata barroca inspirada en el prospecto de un medicamento, en lugar de estarlo en textos litúrgicos, la cambiamos a Lexatón que es un genérico para no hacer publicidad gratuita».

En el repaso a los cincuenta años de carrera del conjunto, Alex Grijelmo quiso saber por boca de Carlos Puccio cuándo se habían dado cuenta «de que la música seria era una broma» y el argentino le dio la vuelta a la cuestión: «Nos fuimos dando cuenta de lo contrario, que de la broma se podía hacer algo serio». La memoria de Daniel Rabinovich también estuvo presente (su viuda se encontraba ayer en el teatro) y fue Carlos Núñez quien lo evocó. «Hacía crecer las obras con sus 'morcillas', mantenía en eso un duelo con Marcos a ver quién lograba meter más y eso se echa en falta», reconoció. Varios vídeos de diferentes momentos de la larga carrera de Les Luthier fueron proyectados en el transcurso de la conversación con Grijelmo y muy celebrados por el público. «¿El humor que se hace con palabras es el más inteligente?», interrogó el moderador a Mundstock: «El ideal es el que permite jugar con los conceptos y por fuerza es superior al humor puramente físico». Y al vuelo le preguntó: «¿La inteligencia no se agota pero se cansa?»; «Se aletarga», fue su respuesta.

La conversación tocó puntos que más de una vez les ha tocado responder a los argentinos, cómo la de por qué no hay mujeres en el grupo, circunsantia que achacaron a la más pura casualidad, y al final tocaba conocer cómo habían recibido la noticia del Premio Princesa de Asturias. «Me enteré con la radio despertador y no sabía si era una broma, luego me desmayé», contó Turano; a Martín O'Connor le pasó algo similar: «Escuché a las 7 de la mañana a Marcos hablando en la radio y me pregunté: '¿Qué diablos hace a estas horas ahí?'»; «A mi me llamó directamente el Rey», contestó Núñez. Y Mundstock remató: «Y a mi la Princesa».

El verdadero regalo llegó al término del coloquio con la actuación en directo de Les Luthiers con un número de su último espectáculo 'Chist¡!'. Aún quedaba la propina con el coro infantil de los niños de Sonidópolis -que llevaban semans ensayando para la ocasión- y la miel en los labios en todos los presentes, aguardando hasta el viernes, cuando los argentinos suban a recoger su premio en el Campoamor. También allí hay sorpresa prometida.

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