Les Luthiers, como los Rolling

De izquierda a derecha, Carlos Núñez Cortés, Carlos López Puccio, Marcos Mundstock y Jorge Maronna, ayer, rodeados de pequeños fans en el Colegio Público Condado de Noreña, donde les dedicaron el 'Aula Mastropiero'. / FOTOS: PABLO NOSTI
De izquierda a derecha, Carlos Núñez Cortés, Carlos López Puccio, Marcos Mundstock y Jorge Maronna, ayer, rodeados de pequeños fans en el Colegio Público Condado de Noreña, donde les dedicaron el 'Aula Mastropiero'. / FOTOS: PABLO NOSTI

Cientos de alumnos de Primaria recibieron a los argentinos como a estrellas del rock | Estudiantes de 58 colegios acuñaron 4.500 palabras en su honor y se las entregaron en Noreña ataviados con pajaritas

A. VILLACORTA NOREÑA.

¿Qué es un contrabajo? Pues, según la definición acuñada por los alumnos asturianos de Primaria, una persona que ha encontrado empleo. ¿Y una novena? Alguien con serias dificultades de visión. Y, así, podemos contabilizar hasta 4.500 términos creados por los más de 2.300 escolares de 58 colegios de la región que participaron en uno de los programas educativos de 'Toma la palabra', de la Fundación Princesa, y que al fin pudieron entregar a Les Luthiers su 'Inventario' de 'palabros'.

La cita estaba fijada en el Colegio Público Condado de Noreña y si el lunes el humo de los incendios obligaba a suspender la actividad y dejaba a muchos de ellos compuestos y con lágrimas de decepción en los ojos por no poder encontrarse con el grupo, durante la mañana de ayer cientos de pequeños se desquitaron y recibieron a los titulares del Princesa de Comunicación y Humanidades 2017 como a auténticos ídolos: con muchos nervios y algún lloro, ataviados con las pajaritas que los argentinos han convertido en su santo y seña y al grito de «¡Queremos ver a Les Luthiers!».

Carlos López Puccio, Marcos Mundstock, Carlos Núñez Cortés, Jorge Maronna, Horacio 'Tato' Turano y Martín O'Connor (que siempre viajan junto a sus suplentes, Roberto Antier y Tomás Mayer-Wolf, por si las moscas) no daban abasto a chocar palmas, firmar autógrafos, hacerse 'selfis' y asombrarse ante aquel alarde de creatividad, esfuerzo y ganas.

El grupo hizo sonar instrumentos como un 'sidrófono' y unas 'madreñacas'

Empezando por la muestra de instrumentos diseñados por el alumnado en su honor, que incluía creaciones como las 'madreñacas', unas madreñas a modo de maracas rellenas con fabes («en caso de tener hambre, abra la 'madreñaca', saque su contenido y cocine una rica fabada», rezaban sus instrucciones), un 'gochófono', un 'sidrófono' (xilófono hecho con botellas de sidra) que no se resistieron a probar o una «gaita cooperativa», porque «solo se puede tocar entre dos», explicaba su inventor, Gael Suárez, con la vergüencilla de sus siete años y junto a su orgullosa madre.

«¡Qué hermosura!», «¡Los hay buenísimos!», se decían en perfecto argentino Les Luthiers, «abrumados» por aquella bienvenida propia de estrellas del rock antes de someterse a un tercer grado en el que los escolinos del Palacio de Granda les preguntó si el camino hacia el éxito había sido fácil, mientras que los del Baudilio Arce quiso saber cómo trabajan sus monólogos e Iris, portavoz del cole Rioturbio, sentía curiosidad por cómo se conocieron y decidieron aliar humor y música, lo que llevó a Puccio a recordar su debut, en el que optaron por combinar «una partitura clásica con una letra que era el prospecto de un laxante». Muchas risas, claro.

Desde entonces, medio siglo. Un trecho que -desvelaron- no siempre ha sido sencillo: «Hay que sentarse a pensar cosas graciosas, pero a veces la gente no se ríe y nos sentimos muy fracasados». De modo que, «para ser 'luthier', como en la vida, además de paciente, hay que ser fuerte», lanzaron al aire antes de incluir una nueva entrada en su diccionario: «Noreña quiere decir alegría y felicidad».

Así, entre bromas y veras, le llegó el turno a Lucía, de El Quirinal, que les pidió que eligieran su actuación favorita, y Mundstock no vaciló: «Después de cincuenta años y de tener muchas pajaritas, sé que esta que me acaba de regalar un niño es la más bonita de todas. Qué pena que Masana y Rabinovich no estén aquí con nosotros, compartiendo esto tan bonito». Emoción, aplausos, delirio colectivo. A su lado, Íker Morillo -diez años, tarabica y camiseta de los Stones, ojos como platos- tampoco dudaba si Maronna o Jagger: «Soy fan de los dos».

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