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Premios Princesa

La Orden de San Juan de Dios se siente orgullosa de su lucha contra el ébola

Jesús Etayo y Pascual Ahodegnon, en la rueda de prensa de hoy en Oviedo.

Jesús Etayo y Pascual Ahodegnon, en la rueda de prensa de hoy en Oviedo. / SUSANA SAN MARTÍN

  • En estos términos se ha expresado el superior general de la organización, Jesús Etayo, que se encuentra en Oviedo para recoger el viernes el Premio Princesa de la Concordia

La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, galardonada con el Premio de la Concordia, afirma sentirse "sanamente orgullosa" de haber podido servir "hasta el final" su misión en la lucha contra la enfermedad del ébola en África, aunque ello haya supuesto la muerte de dieciocho de sus miembros.

En estos términos se ha expresado el superior general de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, Jesús Etayo, que se encuentra en Oviedo para asistir a la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias que se celebrará el viernes en el Teatro Campoamor. Una comunidad religiosa que manifiesta su compromiso de mantenerse "alerta a la evolución de los focos donde se detecte una enfermedad que está tocando a su fin".

Pascual Ahodegnon, cuarto consejero general de la orden de San Juan de Dios, ha precisado que "la situación epidémica que movilizó al conjunto de la sociedad y se convirtió en urgencia hoy en día, poco a poco, está tocando a su fin".

A preguntas de los periodistas, el sacerdote beninés, que ha trabajado sobre el terreno Liberia y Sierra Leona, ha resaltado, no obstante, que "la comunidad internacional ya tiene otras preocupaciones y ha empezado a olvidar la crisis del ébola". "Les quiero tranquilizar, la situación sobre el terreno está mejorando, ya no hablamos de epidemia sino de casos esporádicos", ha subrayado Ahodegnon, que ha advertido de que "en el momento que se produce un sólo caso de ébola supone un peligro para toda una zona".

Ha afirmado que la disposición de la institución es continuar trabajando en África en colaboración con las distintas instituciones y administraciones, en una relación que ha calificado amistosa, aunque ha reconocido que "siempre se puede mejorar".

Por su parte, Etayo ha dicho que la distinción de los Premios Princesa de Asturias supone para la Orden "un honor, un estímulo y a la vez un compromiso para intentar hacerlo cada vez mejor, con más ahínco, para intentar resolver una necesidades que siguen estando ahí". Ha valorado la respuesta dada por comunidad religiosa en la lucha contra el ébola, en la que han perecido dieciocho miembros, dos de ellos, los sacerdotes españoles Pajares Martín y García Viejo.

Etayo ha admitido que está situación fue "un momento duro y triste" para la congregación pero ha recalcado que el "cuarto" voto de la Orden promulga "dar la vida si es necesario" y en este caso, ha aseverado, "se demostró con hechos, no sólo con palabras". El sacerdote navarro ha agradecido el galardón de la Concordia otorgado a esta institución que lleva quinientos años de servicio, un premio que ha querido dedicar de "una manera especial a las personas enfermas, a los que sufren, a los excluidos, que sólo salen en la prensa en situaciones tristes".

También ha tenido palabras de reconocimiento "a tantas personas que a lo largo de años de manera callada" han desarrollado su actividad bajo los principios de la Orden de promover la salud y luchar contra las nuevas formas de exclusión social, la despersonalización en la atención sanitaria y contra los diversos ataques a la dignidad de la personas.

En este caso, ha distinguido a los 1.100 hermanos que cuenta la comunidad, que tiene presencia en 55 países, con casi 400 centros sociales, en los que desarrollan su actividad unos 55.000 colaboradores con la ayuda de más de 10.000 voluntarios. Etayo ha puesto el foco de atención en la crisis de los refugiados por las guerras y ha afirmado que la Orden está poniendo a disposición de la distintas administraciones sus recursos para hacer frente a esta "fuerte situación".

La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, fundada en Granada en 1593 y una de las mayores organizaciones internacionales de cooperación del mundo, presta atención sanitaria o asistencial a más de 27 millones de personas y fue distinguida por el jurado por su "ejemplar labor asistencial desarrollada a lo largo de cinco siglos", muy visible en casos como la crisis del ébola.