El Comercio

Premios Princesa
Pedro Puig, con un grupo de jóvenes en Oviedo.
Pedro Puig, con un grupo de jóvenes en Oviedo. / A. I. S.

«El reconocimiento es para los pequeños que lograron salir de la zona de riesgo»

  • «No nos gusta hablar de exclusión social, sino de vulnerabilidad. En realidad todos somos vulnerables, pero los niños mucho más»

  • Pedro Puig Pérez Presidente de Aldeas Infantiles SOS España

Quien hoy asume la máxima voz de Aldeas Infantiles en España conoce bien los problemas de los más pequeños, «de los más vulnerables», como dice él. Antes de asumir la presidencia de la institución premiada con el Princesa de la Concordia, antes de ser su director general (cargo que también ocupó); Antes, incluso de guiar una aldea en Cuenca, Pedro Puig Pérez trabajó en Colombia con los niños de la calle. Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación y diplomado en Educación General Básica, entre otros muchos títulos que lucen en su trayectoria, era ayer, «sobre todo», un hombre «feliz».

Han sido muchos años acariciando la final. Ya era hora, pensarán.

Sí. Nos tocaba (Ríe abiertamente). Pero se nos ha hecho especialmente satisfactorio el hecho de saber con quiénes nos estábamos enfrentando. El resto de los finalistas representaba lo mejor.

¿Qué significa el Princesa de Asturias para la institución?

Significa mucho, pero es sobre todo un reconocimiento a los pequeños, niños y jóvenes, que han logrado salir de la zona de riesgo. Este premio es para todos los que lo han conseguido, superando muchísimas dificultades y convirtiéndose en personas integradas en la sociedad.

Cada logro será una satisfacción mayor que el premio.

Cada vez que alguien lo consigue, sabemos que lo hemos conseguido nosotros. Lo hacemos gracias al trabajo de muchas personas que cada día dejan el alma en cada una de las aldeas por los niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad.

Dice siempre situación de vulnerabilidad y nunca exclusión social.

Es que no nos gusta hablar de exclusión social. En realidad, todos somos vulnerables y hablar de vulnerabilidad nos hace iguales a todos, aunque todos sabemos que los niños lo son mucho más que nadie.

El Princesa de Asturias hará su trabajo, ya muy conocido, mucho más visible.

Sí, por supuesto, y esa es una de las cosas que más agradecemos del premio. Se va a convertir, seguro, en un escaparate de lo que estamos haciendo en medio mundo.

Cuénteme. ¿Cuál es realmente el trabajo de Aldeas Infantiles SOS?

Nuestra misión es garantizar un entorno familiar cuando el núcleo biológico no lo permite. A veces han muerto los padres. A veces, no pueden vivir con sus hijos. Para paliar esa ausencia hemos creado programas de apoyo. Sobre todo, de cariño y de construcción de familias, pero también buscamos la autonomía de jóvenes, hasta que logran integrarse en la sociedad como adultos responsables.

En Asturias van a abrir un centro de día en lugar de una aldea. ¿Cuál es la diferencia?

El centro de día es de prevención, con el objetivo de apoyar a las familias vulnerables a mejorar sus condiciones de vida. No tratamos con niños que no tienen padres o no pueden vivir con ellos, sino que su relación está, podemos decir, en situación de riesgo. Lo que pretendemos es que no tengan que salir de casa. Por eso trabajamos en el fortalecimiento de las propias familias.

¿Cómo nació la primera aldea creada en 1949?

Fue fundada tras la II Guerra Mundial, en la población austríaca de Imst. La idea partió de Hermann Gmeiner, que se dio cuenta de que los niños huérfanos de guerra no estaban en las mejores condiciones en los orfanatos. Creyó que debían vivir en familia y para ello construyó una. La mayoría de las mujeres que participaron en la primera aventura eran viudas de guerra. Ellas fueron el referente en el que los niños empezaron a apoyarse.

Hoy están en 134 países. ¿A cuántos niños y jóvenes atienden?

A más de 58.800 en todo el mundo. En España, que contamos con ocho aldeas, a unos 6.000.

¿Cómo es una aldea?

Cada Aldea Infantil SOS está compuesta por varios hogares en los que viven las denominadas Familias SOS, formadas por una madre o padre o ambos, que conforman un entorno de respeto, cariño y protección, para que todos estén como en su propia casa. Cada aldea tiene un equipo de educadores, psicólogos y otros profesionales que proporcionan la ayuda necesaria.

¿Cuántas aldeas existen?

En todo el mundo existen más de 570 aldeas infantiles y más de 1.880 centros que atienden a más de 490.000 niños, jóvenes y adultos. Su programa de atención de emergencias ha tenido más de 725.000 beneficiarios en todo el mundo.

¿También responden a situaciones de catástrofe?

Sí, por supuesto. Nos movilizamos ante situaciones de crisis o catástrofes en cualquier lugar del mundo para dar cobijo a los menores. Por ejemplo, en 2013, la organización se movilizó en Filipinas, tras el tifón Haiyan; en Siria, la República Centroafricana y Malí.

¿Y la financiación, de dónde procede?

Principalmente de las aportaciones de socios y padrinos, además de contar con las donaciones de particulares o instituciones públicas y privadas.