El Comercio
Premios Princesa

La Unión Europea, premio Princesa de la Concordia 2017

  • La UE promueve la integración continental por medio de políticas comunes que abarcan distintos ámbitos de actuación

El Premio Princesa de Asturias de la Concordia, el último de los galardones de esta edición, ha recaído en la Unión Europea en un momento en el que atraviesa un momento de máxima debilidad, con el resurgir de los nacionalismos y cuestiones como el 'Brexit' o la crisis de los refugiados amenazando su estabilidad. Así lo ha decidido el jurado reunido en Oviedo, integrado por miembros de los Patronatos de la Fundación, y su fallo no ha supuesto ninguna sorpresa, ya que la candidatura, presentada hace dos meses y que se impuso a candidatos como el cantante Bono, de U2, o el misionero Patricio Larrosa, partía como clara favorita y ha llegado avalada por decenas de personalidades, entre ellas los expresidentes Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero.

La candidatura, sustentada en la celebración del sesenta aniversario de los Tratados de Roma, germen de la Comunidad Económica Europea y la Comunidad Europea de Energía Atómica, acuerdos que dieron origen a la actual Unión Europea, fue auspiciada, entre otros, por el asturiano Diego Canga, jefe de gabinete de Antonio Tajani, presidente del Parlamento Europeo, y también obtuvo el apoyo de personalidades como el sindicalista Ignacio Fernández Toxo (Comisiones Obreras) o los banqueros Ana Patricia Botín (Santander) y Francisco González (BBVA). Un lobby del que también formaron parte los expresidentes del Parlamento Europeo Enrique Barón, José María Gil-Robles y Josep Borrell o antiguos comisarios como Pedro Solbes y Joaquín Almunia v Vivianne Reding junto con representantes políticos europeos como Gianni Pitella o el asturiano Jonás Fernández (Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas), Manfred Weber, Elmar Brok y Antonio López-Istúriz (del Partido Popular Europeo), Guy Verhofstadt (Liberales), Jo Leinen y Eugenio Nasarre (Movimiento Europeo) o Anthony Gardner, embajador de Estados Unidos ante la UE durante la Administración Obama.

Todos ellos remitieron una carta a la Fundación Princesa que quería poner el acento en el carácter apartidista y colectivo de la candidatura. Una misiva en la que aseguraban que “la Unión Europea encarna un proyecto de promoción de la democracia y de los Derechos Humanos, siendo la región del mundo que más y mejor protege las libertades individuales”, además de representar “la aplicación práctica” de los “valores fundamentales de la cultura ilustrada y universal: paz, libertad y justicia social”. Asimismo, defendían la concesión del galardón por coincidir con el sesenta aniversario de los Tratados de Roma y porque entienden que el premio renovará “la confianza de los ciudadanos en el proyecto de integración en un momento en el que las peores tendencias nacionalistas y xenófobas cobran fuerza, y a impulsar el trabajo de las instituciones europeas para alcanzar una unión cada vez más estrecha”. Está por verse si este nuevo reconocimiento lo consigue.

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