Oxígeno para una Europa malherida

21 de junio de 2017. Juncker y Tajani ayer, antes de una conferencia sobre políticas de inmigración y seguridad. Los dos recogerán el premio. / EFE

La UE se alza con el Premio Princesa de la Concordia en el 60 aniversario del Tratado de Roma

Azahara Villacorta
AZAHARA VILLACORTAGijón

El Premio Princesa de la Concordia 2017 estaba cantado y ayer a mediodía llegó la confirmación: el jurado decidía que la Unión Europea, el proyecto de integración política y económica surgido tras la Segunda Guerra Mundial que engloba en la actualidad a 500 millones de personas de veintiocho países, se alzase con el galardón en medio de la peor crisis de su historia.

La candidatura recibió el apoyo de los expresidentes Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, así como de Josep Borrell, Nicole Fontaine y Hans-Gert Pöttering, ex presidentes del Parlamento Europeo. Unos respaldos a los que se sumaron los del ex vicepresidente de la Comisión Europea Joaquín Almunia y de los expresidentes de Panamá y Uruguay Martín Torrijos y Julio María Sanguinetti, entre otros muchos.

Todos ellos vieron la conveniencia de premiar a la Unión cuando se cumplen 60 años de la firma de los Tratados de Roma, que sentaron las bases de la actual UE, por su colaboración en la implantación y difusión en el mundo de «valores como la libertad, los derechos humanos y la solidaridad». Y el jurado, presidido por Javier Fernández, destacó también el hecho de que la UE -que ya en 2012 recibió el Nobel de la Paz- «ha logrado el más largo período de paz de la Europa moderna», al tiempo que subrayó que estos valores «proyectan esperanza hacia el futuro, en tiempos de incertidumbre, proponiendo un ejemplo de progreso y de bienestar». Porque lo cierto es que a nadie se le escapa que ese futuro es más bien incierto y que el galardón llega en uno de sus momentos económicos y políticos más complicados, en pleno inicio de la negociación del 'Brexit'. Una crisis con varios flancos abiertos como la multiplicación de atentados, los efectos de la recesión económica, la insuficiente acogida de refugiados y ese proceso de salida del Reino Unido recién lanzado.

Así que, ante el creciente euroescepticismo de franceses o británicos, el Princesa de la Concordia se vislumbra como un espaldarazo simbólico al proyecto europeo, un balón de oxígeno con el que se quiere recordar que la Unión ha alumbrado hitos como la moneda única y el popular programa Erasmus de intercambio de estudiantes, del que España es el mayor receptor.

«Hoy que la UE pasa por momentos de confusión es bueno que recordemos lo que ha hecho para que tomemos fuerzas para dar respuestas al futuro», admitió Íñigo Méndez de Vigo, ministro de Educación, mientras que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, aplaudieron asimismo el galardón. «Felicito a todos los que compartimos un proyecto de futuro y de éxito», escribió Rajoy en su cuenta de Twitter, firmando con sus iniciales, lo que indicaba que se trataba de un mensaje personal.

Entre tanto, el líder del PSOE destacó que otorgar el premio a la UE fue una propuesta del eurodiputado socialista asturiano Jonás Fernández. «Hoy es una realidad, ¡enhorabuena Europa!», se congratuló en la misma red social.

También los presidentes del Consejo Europeo, Donald Tusk; el del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, y el de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, emitieron un comunicado conjunto mostrando su satisfacción, mientras que el presidente del Comité Europeo de las Regiones, Markku Markkula, declaró que el galardón «reafirma la voluntad de la UE de seguir contribuyendo a la paz».

Su complacencia chocó con la indignación de organizaciones como IU o Podemos. Y, así, mientras que el diputado de IU en la Junta General Ovidio Zapico consideró que es una «triste paradoja» que se le otorgue precisamente el Premio de la Concordia a una Europa «de los mercaderes» que «es cómplice del exterminio de los refugiados en el Mediterráneo», el portavoz de Podemos en el Parlamento Europeo, Miguel Urbán, calificó de «obsceno» un premio que -dijo- «se asemeja a los continuos ejercicios retóricos que contemplamos en el Parlamento Europeo, donde las bonitas palabras y mejores promesas luego no se corresponden con medidas concretas, sino todo lo contrario».

La Comisión Española de Ayuda al Refugiado también consideró «sorprendente que la UE reciba este importante reconocimiento justo cuando incumple sus compromisos, se olvida de los derechos humanos de los refugiados y las muertes en el Mediterráneo alcanzan cifras récord». La Red Española de Inmigración y Ayuda al Refugiado, entre tanto, solicitaba formalmente al Principado y al Ayuntamiento de Oviedo que se posicionen en contra de la concesión de este Premio de la Concordia.

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