Un Premio Princesa para darle alas a África

Uno de los proyectos de la entidad, que organiza ritos de paso de la niñez a la adolescencia para acabar con la ablación. / E. C.

La ONG Amref Health Africa y su filial española se alzan con el galardón de Cooperación Internacional

AZAHARA VILLACORTA OVIEDO.

Nice escapó de su propia ceremonia de ablación con solo ocho años, desafiando a su tribu, y, ahora, la batalla de esta masái valiente que sigue luchando en primera línea se ha convertido en uno de los estandartes de Amref Health Africa, una ONG con su sede central en Kenia que hasta ayer al mediodía poca gente conocía en España, pero que, tras intensas deliberaciones, se alzó con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2018 junto con su división española, imponiéndose a 26 candidaturas llegadas de 17 países.

Este combate contra una práctica aún muy arraigada culturalmente en muchas comunidades africanas está resultando titánico y, hasta ahora, sus programas de sensibilización han llegado a más de cinco millones de personas tan solo en Kenia y Tanzania, contribuyendo a que las tasas de ablación se hayan reducido del 45 al 14% en pocos años y consiguiendo que, desde 2011, unas 15.000 chicas se hayan librado de ella sustituyéndola por ritos de paso alternativos, simbólicos.

Pero los frentes de esta entidad son muchos y muy variados. De la salud reproductiva de las mujeres pasando por prevenir la mortalidad infantil y materna, combatir el VIH, la tuberculosis o la malaria, rescatar y reintegrar a niños de la calle o garantizar el acceso a saneamiento y agua potable. En suma, como reconoció el jurado en su acta, «un esfuerzo sostenido para dar respuesta a las necesidades de millones de personas en el continente africano».

Dos de los primeros 'médicos voladores' de la ONG.
Dos de los primeros 'médicos voladores' de la ONG. / E. C.

La historia comenzó allá por 1956, cuando los doctores Michael Wood, Tom Rees y Archibald McIndoe decidieron aliarse para proporcionar atención quirúrgica de calidad a las poblaciones más remotas y desatendidas de África gracias a la puesta en marcha de un servicio de avionetas-ambulancia y de 'flying doctors' o 'médicos voladores'.

Un año después, la organización alzaba el vuelo para tratar de paliar las carencias del gran continente olvidado, donde había un médico por cada 30.000 habitantes, escasas infraestructuras médicas y caminos casi impracticables que impedían que muchos enfermos pudiesen acceder a los cuidados más básicos.

Y, ahora, más de seis décadas más tarde, la entidad desarrolla programas propios en una treintena de países africanos y ha atendido a 110 millones de personas, de las que la gran mayoría -ochenta millones- son mujeres y niños, además de formar a doce millones de trabajadores de la salud -con especial incidencia en las matronas- a través de su propia universidad y mediante dispositivos móviles.

Este enorme trabajo en favor de la salud y la educación en un continente ignoto «a pesar de estar a catorce kilómetros de nuestras fronteras» fue clave a la hora de conceder el Princesa de Cooperación a Amref Health Africa. Una candidatura que fue propuesta por Enrique Iglesias, Premio Príncipe en 1982, y Sicily K. Kariuki, secretario del gabinete del ministro de Salud de Kenia, y que contó con más de ochenta apoyos. Entre ellos, el de Pedro Alonso, director del Programa Mundial de la Malaria.

Como la de Nice, esta es la historia de la lucha de una pequeña organización que, con los años, se ha convertido en la mayor entidad internacional sanitaria africana. Porque, en la actualidad, cuenta con un equipo de un millar de profesionales sobre el terreno, de los que el 97% son originarios del continente, y que ejecutan los proyectos de la ONG desde sus centros de Kenia, Uganda, Etiopía, Sudáfrica, Zambia, Sudán del Sur, Malaui y Senegal.

Un premio ante el que el único africano del jurado, el investigador congoleño Mbuyi Kabunda, no consiguió ocultar su enorme alegría: «Por fin se ha hecho justicia con un continente maltratado. Este premio supone una gran esperanza de dar a conocer los problemas de África y de movilizar a la comunidad internacional en general y a la española en particular. Que, por fin, empecemos a trabajar por África y con los africanos».

Nice Nailantei Leng'ete acaba de aparecer como una de las personas más influyentes del año en el listado que realiza la revista 'Time' y lidera la lucha contra la ablación en su comunidad.

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