Clase magistral de valores en la melé

Un grupo de maoríes interpretó la 'haka' frente a la representación de los 'All Blacks' desplazada ayer a Gijón para el encuentro con los alumnos asturianos. / FOTOS: JORGE PETEIRO

Más de ochocientos escolares disfrutaron de un encuentro con los 'All Blacks' en Las Mestas

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

El agua, fina pero constante, comenzó a caer ayer sobre el complejo deportivo de Las Mestas desde primera hora de la mañana. En vista de sus caras ilusionadas, las condiciones meteorológicas no supusieron ningún problema para los cientos de estudiantes que, por un día, cambiaron el aula por el terreno de juego y los libros por el balón de rugby. Esta clase magistral, compartida entre 69 centros escolares de la región, contó con la presencia de los profesores más cualificados para impartir la materia. Los 'All Blacks', flamantes premiados con el Princesa de Asturias de los Deportes, bajaron de su furgoneta pasadas las 11 horas ante un aluvión de aplausos y gritos de admiración.

Como agradecimiento por su presencia, un centenar de alumnos del colegio Santa María del Naranco, de Oviedo, formaron frente a los cinco representantes de la selección neozelandesa para sorprenderles con una 'haka', el baile tradicional maorí que, desde hace décadas, los jugadores realizan antes de cada partido a modo de ritual. Una seña de identidad que, dependiendo del punto de vista, motiva o intimida instantes antes de entrar en materia.

En representación del combinado neozelandés acudieron Steve Tew y Grant Fox -director general y uno de los jugadores más venerados en la historia del país, respectivamente- junto a Kevin Mealamu, Jordie Barrett e Israel Dagg, tres de los actuales jugadores. Tras la 'haka' y la recepción al equipo, donde la jugadora de la selección española Berta García ejerció de anfitriona, los equipos formaron sobre el verde para aprender alguna lección de los profesionales.

Más que un aula deportiva, lo que se vivió ayer en Las Mestas fue un aula de valores y compañerismo. Dos conceptos que, a diferencia de otros deportes, cobran un significado real en el caso del rugby. «Es otra filosofía. El respeto hacia el compañero, el rival y el árbitro son lo primero sobre el campo. En el juego, además, no hay individualismos, lo que prima es el equipo y eso es algo muy bonito», subraya Graciela Pérez, profesora de Educación Física del colegio La Canal de Luanco. «Lo llevamos practicando varios meses y es fantástico. Aquí tienes que ayudarte con el compañero, no hay excusas», corrobora Maja Stief, alumna de 11 años del colegio luanquín.

Un deporte de masas

Fox y los suyos, que se mostraron orgullosos y agradecidos por la entrega del premio y la recepción de los 'Small Blacks', también asistieron a la lectura de un 'código de conducta' elaborado por los centros participantes, en los que el respeto y las buenas prácticas van de la mano del juego competitivo. «Esto se ve de primera mano en los países donde el rugby es un deporte de masas. Viví en Gales varios años y durante el Seis Naciones las calles eran una fiesta. Nada que ver con alguna final de la Copa Inglesa de fútbol, que solo daba problemas», resume el director del colegio Atalía, Mikel de la Torre.

Antes de concluir el encuentro, en el que algun joven ya decidió seguir los pasos de los «gigantes» neozelandeses, un grupo de maoríes practicó una nueva 'haka' frente a los jugadores. Después de los partidos, los 'selfies' y los autógrafos, la comitiva neozelandesa se subió a la furgoneta agradecida por el cariñoso recibimiento del Principado. Ya en horario de tarde, acudieron a la presentación de una exposición sobre su historia en la Antigua Rula de Gijón. Una intensa jornada de reconocimientos que demuestra que no solo importa ganar a toda costa, sino hacerlo con unos principios.

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