Los alpinistas Messner y Wielicki llegan a la cumbre del Premio Princesa de los Deportes

Los alpinistas Messner y Wielicki llegan a la cumbre del Premio Princesa de los Deportes

Los alpinistas han sido galardonados «por sus hazañas deportivas incomparables y su contribución a la historia del alpinismo», según recoge el acta del jurado

Eduardo Alonso
EDUARDO ALONSOOviedo

En la elección del Premio Princesa de los Deportes 2018 ha habido, claro, nervios, emoción y, como no, una dosis de sorpresa. En cualquier caso, no ha empañado el reconocimiento a dos personajes únicos criados a la sombra de las grandes cimas del mundo, dos montañeros que saben en qué consiste vivir al límite y sobrevivir, amantes de las aventuras extremas y los encuentros cercanos a la muerte. Reinhold Messner (Funes, Bolzano, Italia, 1944), el primer hombre que conquistó la cima de los catorce 'ochomiles'. Y además sin oxígeno de botella. Y Krzysztof Wielicki (Szklarka Przygodzicka, Polonia, 1955), el pionero en escalar tres 'ochomiles' en invierno.

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Sus brillantes carreras profesionales, su tenacidad y perseverancia para superar las dificultades y los retos conquistados han sido este mediodía algunos de los motivos de peso para decidir otorgarles la máxima distinción que la Fundación Princesa de Asturias otorga en esta disciplina. Una vida entregada y ligada al deporte, a la montaña, a las gestas. Pero también, como se ha encargado de resaltar el presidente del jurado, Abel Antón, durante la lectura del acta, que entralazan con su «labor social, humanitaria y de divulgación de los valores del alpinismo».

Messner, el montañero más grande nuestra era, se ha convertido en un político combativo, padre de familia, granjero emprendedor y fundador de sus museos de la montaña. Un hombre afable, con fama de cascarrabias, al que le entusiasma contar historias de las montañas. Un interlocutor apasionante. Wielicki es, en cambio, una figura más discreta, aún en activo, que se mueve como pez en el agua en un segundo plano, que brilla desde finales de los setenta hasta la actual entre la pléyade de himalayistas y que acaba de liderar una ascensión en el K2 y un rescate en el temible Nanga Parba (literalmente, la montaña desnuda) de una joven francesa.

«Son hazañas increíbles», ha dicho, tras la lectura del acta en el salón Covadonga del Hotel de la Reconquista, la montañera Edurne Pasabán, probablemente la persona que más ha empujado esta mañana a sus compañeros de jurado hacia el lado de la candidatura presentada por Pedro Miguel Echenique Landiríbar, Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica de 1998. Hasta tal punto que la decisión ha acabado siendo unánime. En el cajón de desengaños se han quedado esta mañana tres víctimas de los montañeros: la regata Cambridge-Oxford, el piloto español Carlos Sainz y la exatleta Jessica Ennis-Hill.

Edurne Pasabán no ha podido evitar una sonrisa en su rostro mientras escuchaba la lectura del acta por parte de Abel Antón. «Messner y Wielicki encargan, a través de sus trayectorias deportivas, la esencia del alpinismo, un deporte en el que ambos, a través de sus numerosas expediciones al Himalaya, han protagonizado grandes gestas y han marcado nuevos hitos, convirtiéndose en ejemplo e inspiración para nuevas generaciones de escaladores», ha dicho el presidente del jurado.

Es la primera ve, desde 1987, año en el que se concedió el galardón en esta categoría, que el montañismo recibe tan elevada consagración. El alpinismo ha sido hasta hoy el deporte descuidado en la fiesta de las designaciones. Pero tanto Messener como Wielicki han empezado esta mañana a practicar el levantamiento de trofeos con un galardón principesco para los reyes de la montaña. Ambos estarán presentes a finales de año en el Teatro Campoamor.

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