El Rey ensalza a Poreñu como ejemplo de «proyecto común»

El Rey ensalza a Poreñu como ejemplo de «proyecto común»

Don Felipe alaba la convivencia y la solidaridad del mundo rural en la entrega del Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias

Azahara Villacorta
AZAHARA VILLACORTAGijón

A Isabel Lanzón Camino, secretaria de la Asociación de Vecinos La Capilla, se le quebró la voz al final del discurso que le tocaba pronunciar justo después de que el Rey hiciese entrega del Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias a Poreñu en presencia de autoridades como el presidente del Principado, Javier Fernández, acompañado de varios de sus consejeros;el de la Junta General, Pedro Sanjurjo;el delegado del Gobierno en Asturias, Gabino de Lorenzo;el presidente de la Fundación Princesa de Asturias, Matías Rodríguez Inciarte, o su directora, Teresa Sanjurjo. Y no era para menos la emoción desbordada, porque ayer, el medio centenar de habitantes de la localidad maliaya y todos aquellos que quisieron acompañarlos disfrutaron, «sin duda, del día más grande y emocionante» de cuantos recuerdan como pueblo. Una «jornada histórica» por la que transmitieron a don Felipe y doña Letizia su «agradecimiento eterno» por estar junto a ellos, así como su cariño a la princesa Leonor y la infanta Sofía, y que quisieron corresponder con un alegato en favor de la unidad «en estos momentos de agobio»:«Majestad, permitidme que, en nombre de nuestro pueblo, manifieste nuestra satisfacción por la forma decidida y justa en la que representáis a nuestra España, más democrática y firme que nunca», le dijo a Felipe VIla portavoz vecinal, que abrochó su intervención en defensa de la Corona y la legalidad con una ovación cerrada de los suyos.

Pero también tuvo palabras Isabel Lanzón para aquellos «vecinos que están ausentes muy a su pesar», ayer más presentes que nunca, y para las «señales de ciertas carencias» que emite el campo asturiano, que «acarrean que la juventud deba alejarse del pueblo», una savia sin la que «Poreñu languidece poco a poco». Pero, por encima de las dificultades y las ausencias, aseguró, las gentes del pueblo seguirán empeñadas en «buscar nuevos horizontes» y en «alcanzar nuevas metas», con «la unión» y «el trabajo colectivo en beneficio de la comunidad» como «principal seña de identidad», lo que les ha distinguido como ejemplo de toda Asturias.

A ese mismo ejemplo aludió Felipe VI, quien alababa, en el corazón de Asturias, rodeado de pomaradas, hórreos y maizales, los valores que representa el pueblo maliayo, el modelo «solidario y próspero» construido en Poreñu. Porque –afirmó– «en pocos lugares como en un pueblo pequeño puede percibirse tan claramente el fundamento de la vida y la convivencia en sociedad, la necesidad de compartir, de unirse para realizar un gran proyecto común». Yporque «los pueblos afirman el alma y embellecen el paisaje de Asturias resaltando la riqueza de su diversidad. Y esto sucede aquí, pero también en muchos lugares de España».

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«Poreñu es, ante todo y sobre todo, comunidad. Una comunidad que hunde sus raíces en lo más temprano de la historia y que hace de la unión su principal bandera», recordó el monarca, que apeló a «las profundas raíces de nuestra nación, especialmente, en estos tiempos que vivimos», tras recordar el desembarco en España de Carlos V hace 500 años, y que aplaudió a «los héroes cotidianos» que han honrado estos valores «de manera ejemplar generación tras generación».

A los que están fuera y dentro, a los que marcharon a tierras de ultramar y a los que se quedaron, colaborando todavía hoy una vez al mes en la sextaferia, «que une esfuerzos generosos para lograr obras necesarias». Una «noble labor colectiva» y un compromiso social también con otros, «sin importar que compartan o no vuestros apellidos o cualquier otra seña de identidad». Conjugando todo eso con «la irrenunciable búsqueda del progreso, sin olvidar al mismo tiempo que los bienes materiales no son suficientes para dar sentido» a la vida.

Tampoco quiso el soberano olvidarse del «destacado protagonismo de las mujeres que permanecen en el medio rural, realizando siempre una aportación imprescindible», de la Fundación Princesa (con un afectuoso saludo para Mercedes García de Castro, viuda de Adolfo Barthe Aza, miembro fundador y patrono emérito de la institución, fallecido el pasado marzo) ni de los daños causados por los incendios en Asturias, Galicia, Castilla y León y Portugal, por lo que trasladó su solidaridad y cariño a los afectados y llamó a «estar permanentemente alerta» y a «cuidar los bosques».

El alcalde de Villaviciosa, el socialista Alejandro Vega, que entregó el bastón del mando del concejo al jefe del Estado, invocó «el espíritu de Poreñu», porque, «en estos tiempos, es más necesario que nunca el principio de solidaridad, complementario de los de unidad y autonomía», sostuvo. Y, por eso, no se sustrajo al desafío secesionista catalán:«Desde Poreñu, desde Villaviciosa, creo expresar el sentir mayoritario de esta tierra al defender con entereza nuestra lealtad a la Constitución, a los principios democráticos que han sido vulnerados, y nuestro respaldo a las palabras de Su Majestad en defensa de la unidad territorial de España».

«Alteza, acabáis de plantar un pomar en esta tierra. Queremos verlo crecer y dar buen fruto, buenes manzanes. Queremos venir con nuestros hijos a Poreñu pa velu crecer en un país en paz y democracia como el que hemos vivido desde 1978 gracias al sufrimiento de muchos y al diálogo y a la concordia de la mayoría. Ypor eso queremos que vuelvan a Poreñu siempre que quieran verlo crecer», invitó Alejandro Vega a don Felipe y doña Letizia a regresar a la que es su casa.

En el aire limpio de octubre, en «un día tan guapu», flotaban las palabras de Graciano García, director emérito de la Fundación:«Estos han sido los galardones más importantes de la Historia, por la potencia de los mensajes y por la importancia que tienen para España». También las lágrimas de Isabel Lanzón:«Este Premio es un revulsivo que nos transmitirá fuerza y constancia. Hoy las emociones andan libres y sueltas. Mañana volveremos a la rutina cotidiana, pero ya nada será igual. Algo habrá cambiado en nuestras vidas. Algo que perdurará en el recuerdo y alimentará nuestras largas noches invernales».

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