A la sexta va la vencida

La sidra regó ayer la localidad maliayesa.
La sidra regó ayer la localidad maliayesa. / D. ARIENZA
PABLO A. MARÍN ESTRADA

A golpe de voladores y de repique de campanas se enteraron ayer muchos de los vecinos de la aldea de Poreñu de que habían sido galardonados con el Premio al Pueblo Ejemplar 2017 convocado por la Fundación Princesa de Asturias. Momentos antes había llegado oficialmente a la Asociación de Vecinos ‘La Capilla’, el colectivo que había presentado la candidatura, el anuncio:el acta del jurado les apludía «por haber sabido mantener vivas sus tradiciones y haber desarrollado desde hace décadas un potente movimiento asociativo que, a través del trabajo comunitario, ha mejorado de manera notable las coniciones de vida de sus vecinos. Poreñu es un modelo para el mundo rural asturiano». La sede de la asociación –y centro social–, instalada en las antiguas escuelas, se convirtió desde el mediodía y a lo largo de toda la jornada en el epicentro de una fiesta en la que no faltaron sidra, música del país y una alegría desbordante que se contagió a pueblos vecinos y a todo el concejo.

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La presidenta de la asociación ‘La Capilla’, Loli Riva (Colunga, 1968), no podía ocultar su entusiasmo por una noticia largamente esperada en el pueblo: «Llevábamos seis años presentándonos y mereció la pena el esfuerzo y la ilusión que habíamos puesto en ello. Es fruto de un trabajo asociativo de todo el pueblo», afirmaba orgullosa, ya que «ser Pueblo Ejemplar no es cualquier cosa, marca mucho».

Otro de los protagonistas de la jornada era Constantino Corripio (Poreñu, 1943), encargado habitualmente de tirar los voladores en la fiesta local del Pilar y en el resto de las celebraciones del pueblo. A él le tocó lanzar los primeros cohetes para festejar la concesión del premio, una noticia que, confesaba, «no esperaba, porque hay pueblos muy competentes, pero tuvimos la suerte de lograrlo, tenemos una asociación que está trabajando mucho por el pueblo y todos los vecinos colaboran a tope». Ycontaba también como prueba de lo inesperado del galardón que ni siquiera tenían los voladores preparados: «Tuvo que pedirlos el Ayuntamiento y enseguida llegaron».

El estampido de la pólvora y el repique de campanas atrajo hasta Poreñu a vecinos de lugares cercanos, como Valdebárcena. Desde allí se desplazó Tamara Sondesa, una joven ganadera que a sus 28 años encuentra tiempo para atender su explotación de vacuno y ejercer la buena vecindad como socia de la asociación de festejos ‘La Pilarica’ del que es ya desde ayer Pueblo Ejemplar de Asturias: «Yo tampoco lo esperaba. Fue una sorpresa bastante grande y una alegría. Creo que va a servir para que estén más unidos los vecinos», declaraba. Cerca de ella, Félix Martín (Salamanca, 1949) repartía culinos de sidra sin parar. Casado con una vecina de Poreñu y vocal de la asociación vecinal, este castellano de nación y maliayés de corazón llevaba años esperando este momento: «Tanto, que ya habíamos perdido la ilusión. Yo, a veces, pensaba que era como andar el Camino de Santiago. Cada año íbamos estando más cerca y no llegaba. Ahora que llegó, ¿qué vamos a hacer? (Risas). Pues seguir trabajando por el pueblo con la misma ilusión», señalaba.

En medio de la fiesta improvisada frente al centro social se juntaban dos premios ejemplares: Boal y Poreñu. O lo que es lo mismo: el matrimonio formado por la boalesa Tere Villa (1956) y el local Marcelino Prida (1952), que celebraron el galardón desde el primer momento. «Desde que estallaron los voladores no nos movimos», contaba ella, recordando: «Cuando le dieron el premio a Boal, ¡no me reí yo nada de este! Ahora brindamos juntos». Sonaba una gaita. Ignacio Cardín (Poreñu, 1985) inflaba el fuelle con la ilusión compartida con sus vecinos. Maestro y ganadero «por afición», elogiaba el trabajo de la asociación vecinal y a Poreñu: «Tenemos de todo, tira aire de la marina, se ve la ría, ¡qué más queremos! El premio es una alegría para seguir tirando por el pueblo». Quedaba aún mucho por celebrar.

Alejandro Vega, premiado por segunda vez

El alcalde de Villaviciosa, Alejandro Vega, acogió la concesión del Premio al Pueblo Ejemplar a Poreñu «con la misma alegría que todos y orgulloso de que un pueblo de nuestro concejo lo gane». Aunque, en su caso, no sea una situación desconocida: en 2008, siendo regidor de Cabranes, el pueblo de Torazu recibió el mismo galardón: «Sí, alguna experiencia tengo. Ahora, al ver la alegría de Poreñu, me está ayudando a revivir aquellos momentos. No es solo Pueblo Ejemplar, sus vecinos también lo son». Así que se volverá a reencontrar con don Felipe y doña Letizia: «Será un honor volver a verlos y recibirlos en Villaviciosa, que Su Majestad ya conoce». Y es que el concejo maliayés ya tuvo su Premio Pueblo Ejemplar en 1991, concedido a la Asociación ‘Cubera’.

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