Los Reyes son aclamados en Asturias

Los Reyes, rodeados de asistentes al concierto celebrado ayer en el Auditorio Príncipe Felipe, en Oviedo.

El público recibió en pie a don Felipe y doña Letizia en el Auditorio al son del Himno Nacional | Sus Majestades llegaron a Oviedo para entregar hoy unos Premios Princesa que cobran más relevancia de la habitual por la situación política

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

Todos los años por estas fechas los Reyes vuelven a casa. Ayer llegaron a Oviedo bajo una intensa lluvia para asistir al concierto que cada octubre se celebra la víspera de la entrega de los Premios Princesa de Asturias. A las puertas del Auditorio Príncipe Felipe esperaban a don Felipe y doña Letizia la Banda de Música ‘Ciudad de Oviedo’ dirigida por las batutas de Vicente Prado ‘El Pravianu’ y José Manuel Fernández Gutiérrez ‘Guti’; un centenar de personas que no se quisieron perder la oportunidad de ver de cerca a los Reyes y a los premiados. La tradición manda, pero este año está siendo especial. Se nota en el ambiente.

Las banderas de España colgadas de las ventanas ya denotan que la entrega de estos Premios Princesa no es una más. Asturias centrará hoy muchas más miradas de lo normal. Aquí estarán las máximas autoridades nacionales mostrando su fuerza y unidad frente al desafío independentista catalán, y responsables de una Unión Europea que en los últimos meses ha estado más dividida que nunca asediada por la crisis de los refugiados y la decisión de Gran Bretaña de irse.

Solo la lluvia caída desde media tarde desmereció una jornada vespertina que se inició con el anuncio de que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, acompañaría a don Felipe en el Teatro Campoamor al día siguiente. El agua frenó la llegada de público. Un centenar de valientes desafió al mal tiempo y esperó en las inmediaciones del Auditorio para poder ver entrar a los Reyes, a los premiados y al resto de invitados de honor. En primera fila, para no perderse detalle, estaban las hermanas Lola y Mamen Rozas, quienes de Llanes se trajeron un paraguas con los colores de la bandera nacional. «Es por si hay alguna duda de que somos españoles. Los catalanes están dando mucha guerra, llevan tocando las narices mucho tiempo y ya está bien», dijeron. «Los que sacamos las banderas no somos fachas, sino españoles, que no se confundan», clamaron estas «fans» confesas del Rey, a quien quieren saludar todos los años y ayer, cuando llegó al concierto, solo pudieron ver de pasada.

Los Reyes no llegaron al Auditorio hasta diez minutos antes del inicio de la actuación. Primero se bajó del coche don Felipe, quien ajeno a las inclemencias del otoño asturiano se acercó un momento sin paraguas para saludar a ese centenar de personas que estaban esperándoles. Doña Letizia salió del coche a continuación para saludar a sus paisanos resguardándose de la lluvia con un paraguas. Como respuesta obtuvieron algunos gritos de «¡guapos!» medio ocultos por la música de las gaitas. No había tiempo para más. En la puerta les estaban esperando el presidente del Principado, Javier Fernández; el de la Junta, Pedro Sanjurjo; el delegado del Gobierno en Asturias, Gabino de Lorenzo; el alcalde de Oviedo, Wenceslao López, y la presidenta de la Fundación Princesa, Teresa Sanjurjo.

El recibimiento que les brindaron una vez cruzado el umbral de la puerta del Auditorio fue de los que se recordarán por mucho tiempo en Asturias. Todos los presenten aplaudieron durante un par de minutos a los recién llegados, que entraron en la sala con el público en pie al tiempo que sonaba el Himno Nacional. Fuera, en cambio, tanto el público que quería saludarles como la treintena de manifestantes de empresas en crisis se dispersó sin demora en busca de un techo y algo caliente.

Aprovechando la repercusión de los Premios, los símbolos nacionales cobran importancia. La patronal asturiana hizo ayer un llamamiento a los empresarios de la región para que coloquen en sus fábricas y negocios la bandera de España para «simbolizar nuestro compromiso con el Estado de Derecho, la Constitución y la unidad de la nación». Tres estudiantes de Turismo en la Universidad de Oviedo se les habían adelantado: «Esta bandera lleva en casa más tiempo que nosotros, así que decidimos venir con ella», explicaron Borja Fernández, Francisco Martínez y Carlos Pando. A la salida, sus Majestades sí pudieron acercarse y saludar al centenar de personas que les esperaban, que aprovecharon la hora que duró el concierto para guarecerse de la lluvia. «¡Viva la Reina asturiana!», «¡Viva el Rey!», gritaban.

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