Bastó un certero mordisco para interrumpir el tráfico ferroviario entre Gijón y Oviedo durante una hora. Un pequeño roedor obligó ayer a los operarios de Renfe a intervenir de urgencia para restablecer la circulación, detenida entre Villabona y la ciudad por un cortocircuito que se produjo cuando el ratón le hincó los dientes a uno de los cables de la subestación de Veriña. En total, se vieron afectados ocho trenes, siete de cercanías y uno de largo recorrido, el Talgo Gijón-Alicante.
Los hechos se produjeron cinco minutos antes de las nueve. El animalillo suplió su aparente debilidad física con la buena puntería. Tocó la columna vertebral de la subestación y revolucionó a todo el personal de mantenimiento. Los trenes se quedaron sin corriente y, poco a poco, fueron perdiendo velocidad hasta quedar paralizados, cada uno de ellos en un punto del trayecto comprendido entre la estación de Villabona y Gijón.
La confusión reinó durante unos minutos en los trenes. Los revisores caminaban de un lado a otro, nerviosos al desconocer el tipo de avería que les había obligado a detenerse. Los viajeros también empezaron a temerse lo peor, así que los teléfonos móviles comenzaron a echar humo. La mayor parte de la gente llamaba a su trabajo para avisar del retraso, aunque también hubo cancelaciones preventivas de consultas médicas, clases y reuniones con amigos, entre muchas otras.
Casi todos los afectados le echaron inicialmente la culpa de su mala suerte al temporal. «Seguro que el viento ha arrancado alguna línea de alta tensión», pensaban algunos. Los más pesimistas auguraban un gran caos en toda la red viaria regional. Las explicaciones del personal de Renfe no contribuyeron a calmar los ánimos. «La subestación de Veriña se ha derrumbado», dijo el revisor del cercanías que salió de Oviedo a las 8.36 horas. Sus palabras hicieron que algunos se echaran las manos a la cabeza, aunque otros se lo tomaron con más sentido del humor y prefirieron ponerse cómodos para hacer más llevadera la espera.
La avería se produjo a las 8.55 horas y la circulación se restableció a las 9.49 horas, según informó la compañía ferroviaria. El cortocircuito no afectó por igual a los ocho trenes. Dos de ellos estuvieron parados 40 minutos, mientras que el resto esperaron periodos más cortos de tiempo, en función de la hora a la que tuvieran previsto pasar por el tramo de línea entre Gijón y la estación de Villabona.