La organización ecologista Greenpeace considera «insuficiente» la reciente decisión de la Comisión Europea de cerrar el caladero de bocarte en el Golfo de Vizcaya hasta final de este año y demanda una veda «indefinida», hasta que no se demuestre la recuperación total de la biomasa de esta especie.
De ese modo, la organización ha coincidido en sus planteamientos con los ya expresados anteriormente desde la Cofradía de Pescadores Virgen de las Mareas de Avilés, que agrupan al grueso de la flota asturiana afectada por la escasez de capturas. La entidad pesquera había apostado por mantener la veda de forma que la especie pudiera recuperar la normalidad, antes de iniciar de nuevo la explotación del caladero.
Greenpeace, por su parte, exige que el cierre del caladero no tenga límites temporales, sino que se mantenga hasta que se constate una recuperación real y total que permita reiniciar la actividad pesquera con garantías.
Los ecologistas recuerdan que según el informe del Instituto Vasco de Investigación Pesquera Azti, las estimaciones de la campaña científica del 2006 indican que el 'stock' podría mostrar una ligera recuperación respecto al 2005, pero se encontraría, con alta probabilidad, por debajo de la biomasa de precaución (33.000 toneladas) y por debajo de la biomasa límite de 21.000 toneladas.
A su juicio, en caso de que el nivel de biomasa se halle efectivamente en el entorno o por debajo del límite, se desconoce la dinámica del recurso y su capacidad de recuperación.