La operación antiterrorista lanzada en Reino Unido generó un caos en el tráfico aéreo europeo y también provocó problemas en el mundial. La paralización hasta media tarde de las actividades en el aeropuerto londinense de Heathrow, uno de los principales destinos internacionales, provocó la cancelación de cientos de vuelos y generó grandes concentraciones de pasajeros en las terminales de todo el mundo. Miles de pasajeros vieron frustradas sus ilusiones de iniciar ayer sus vacaciones.
El resto de los aeródromos británicos mantuvieron sus actividades, aunque los registros de equipajes de mano fueron exhaustivos y ello causó demoras de numerosos vuelos. Por todo ello, la compañía British Airways recomendó a los viajeros que se quedasen en casa si no tenía necesidad urgente de viajar ayer.
En el resto de Europa, la cancelación de vuelos fue importante. La compañía aérea alemana Lufthansa suspendió todos sus comunicaciones a Londres, lo que ha afectado a 5.000 pasajeros. Algunos de sus aparatos incluso cambiaron sus rumbos cuando ya sobrevolaban la capital inglesa. Air France, Alitalia, Olimpic Airlines, Austrian Airlines, Air Berlín y Ryan Air optaron por medidas similares.
Sin embargo, la empresa de vuelos baratos Germanwings, filial de bajo coste de Lufthansa, no tuvo que cancelar sus vuelos a Londres, ya que usa los aeropuertos de Gatwick y Stansted, pero también sufrió demoras de varias horas.
Fuera del continente europeo, Estados Unidos fue el país más afectado. Los pasajeros formaron largas colas en algunos de los aeropuertos más importantes del país ante los retrasos y cancelaciones que sufrieron los enlaces con Londres. Algunas compañías, como United Airlines, ofrecieron a sus clientes la posibilidad de cambiar, de forma gratuita, su pasajes. No obstante, el caos generó sentimientos de frustración entre los ciudadanos que se agolpaban ante los mostradores de información, al tiempo que los servicios de limpieza de las instalaciones se vieron desbordados por la acumulación de basura.
Hubo forcejeos entre algunos pasajeros que intentaban llegar hasta las oficinas de sus respectivas aerolíneas, mientras otros organizaban su equipaje por las medidas de seguridad establecidas. «Hacer esto en una terminal con tanta actividad causa bastante caos. Además, la gente está nerviosa y tiene pánico de volar», dijo un portavoz de la Policía. Las autoridades llegaron a prohibir el acceso a la terminal de familiares y amigos de los pasajeros.
En rueda de prensa, el secretario de Seguridad Nacional, Michael Chertoff, transmitió un claro mensaje a todos los pasajeros aéreos, en el sentido de que debían prepararse para esperas más largas de lo normal y comprobar con sus aerolíneas la situación de sus vuelos, por si resultaran cancelados.
En India, un país muy vinculado con Gran Bretaña por su pasado colonial, las autoridades indias declararon la alerta roja en el aeropuerto internacional Indira Gandhi de Nueva Delhi por el caos que generaron las suspensiones de los vuelos a Londres.
Eurostar, la sociedad que gestiona el tren de alta velocidad entre Francia, Bélgica y Reino Unido, transportó ayer a 5.000 viajeros suplementarios a raíz de la suspensión del tráfico aéreo británico. La compañía se vio obligada a convocar a personal de refuerzo ante la perspectiva en las próximas horas se mantenga un número extraordinario de pasajeros.
Por otro lado, el tráfico marítimo de ferrys que cruzan el Canal de la Mancha no registraron ninguna perturbación.
Caídas en las bolsas
Las acciones de las aerolíneas que se negocian en las bolsas de Nueva York anotaron ayer claras caídas después de que en Londres fuese desbaratado un plan terrorista para atentar contra aeronaves en pleno vuelo. Paradójicamente, la baja del crudo que se produce en respuesta a esta misma noticia lograba frenar en buena medida las pérdidas de las acciones de muchas compañías aéreas, puesto que se consideró que esto se traducirá en menores costos. Para los analistas, el efecto directo de la noticia no debería ser mucho más grande que el que provoca una tormenta de nieve en invierno o un huracán en verano, es decir, la suspensión de algunos vuelos pero no una alteración significativa del volumen de viajes. De todas maneras, se cree que si el temor persiste, en las semanas que vienen se podría notar una baja en la demanda, lo que sí podría tener efectos para las compañías del ramo.
De allí que para determinar su verdadero alcance se haga necesario esperar varias semanas, pues se cree que los vuelos, al menos en lo que resta del verano, ya están bastante copados y vendidos.