Dewey Ballows, americano de 19 años, busca afanosamente en la tienda de maletas de la T4. Es uno de los afortunados y no viaja a Londres. British Airways le ha encontrado pasaje en un vuelo directo a su ciudad, Chicago. A él y a su hermana. De otra forma hubieran tenido que volar a las nueve de la mañana al aeropuerto de Heathrow y de ahí a Estados Unidos.
Compra una gigante maleta roja porque ha apurado hasta el máximo los veintitrés kilos de equipaje de mano que le permite la compañía. Que permitía. La alarma por terrorismo que sufrieron ayer varios aeropuertos de Reino Unido llevaron a las autoridades de Barajas a tomar medidas extremas y nuevas reglas para los vuelos con destino a Estados Unidos, Inglaterra e Israel.
Scotland Yard anunció a primera hora de la mañana el desmantelamiento de una trama terrorista que pretendía introducir artefactos explosivos en aviones a través del equipaje de mano. Este anuncio provocó la prohibición inmediata a los pasajeros de subir cualquier tipo de bulto a la cabina del avión.
Como medida de seguridad habitual no se puede viajar con mecheros, tijeras de uñas o cualquier otro objeto punzante, aunque, después de facturar y una vez pasado el control de seguridad que te lleva a la zona de embarque, se pueden comprar pinzas de depilar o cuchillas de afeitar en la zona comercial. Así lo relataban, ajenas al lío formado, dos azafatas que atendían un vuelo directo a Bogotá. Sin embargo ayer la lista de artículos se extendía indefinidamente y el personal de tierra acortaba el discurso dejando claro que el pasaporte, y poco más, sería el único compañero de viaje.
Equipaje que se queda
Por eso, Dewey compraba una maleta nueva. Para meter los regalos de su viaje por Europa. así como los pertrechos -móvil, revistas y chucherías- con los que pensaba amenizar el vuelo.
La Policía inglesa cree que el 'modus operandi' de los terroristas contaba con la utilización de algún componente químico o líquido aprovechando que son elementos que pasan inadvertido en los detectores, para, una vez en el interior, hacerlos explosionar en pleno vuelo.
Por eso, entre los productos que los pasajeros deben entregar a los agentes en los puntos de control figuran líquidos gelatinosos, lociones, champús, pasta de dientes, perfumes y cremas. Tampoco son ya bienvenidos aparatos electrónicos de ninguna clase. Los clientes podrán llevar en una bolsa de plástico su monedero, documentos, gafas y medicinas.