Detrás del fútbol se encuentran en segunda fila disciplinas como el judo. Afloran únicamente durante los Juegos Olímpicos y, aunque nos levantan del sillón en muchas ocasiones, la mayor parte del año pasan desapercibidos para la audiencia. De ello es consciente Héctor. Nacido en Talavera y residente en Madrid, tiene 29 años y apura sus opciones para cumplir el sueño de participar en unas olimpiadas. Mientras espera su oportunidad, compagina los entrenamientos con la preparación de una oposición que le facilite las cosas en un futuro: no todos los deportistas de élite son millonarios. Acaba de rodar un corto de artes marciales en Oviedo del que sale muy satisfecho.
-¿Qué tal la experiencia ante las cámaras?
-Muy bien. Me propusieron hacer de judoka en un corto y me pareció muy interesante, porque nunca se había hecho en España una producción cinematográfica sobre la especialidad.
-A lo mejor ha estado perdiendo el tiempo y se descubre en usted una estrella del cine.
-No creo. De todas formas, no me arrepiento de haberme sacrificado durante tantos años. Aunque pueda pensar que habría sido todo más fácil si hubiera dedicado el tiempo en otras cosas, lo que me ha dado el judo no lo habría conseguido por otro camino. He viajado, he conocido a muchísima gente que merece la pena, he competido en lo que me gusta, y las medallas me han gratificado tanto que no me puedo quejar.
-¿Tan difícil es salir adelante en deportes como el judo?
-Es un sacrificio constante. Siempre le estaré agradecido a mi familia, porque al principio era la que me pagaba los entrenamientos y viajes a competiciones. No conseguí becas decentes hasta que empecé a ganar medallas en Campeonatos de España. Antes de eso tenía que apañarme con becas de 500 euros al año.
-Se comenta que los españoles bajan mucho su rendimiento en competiciones importantes. ¿Se debe a la presión que genera la dependencia en las becas?
-Totalmente. El problema llega porque los deportistas tienen que buscarse un futuro profesional a la vez que entrenan, ya que el judo no te va a permitir vivir de tus éxitos. Si la administración pública asegurara o facilitara nuestro futuro laboral, el rendimiento mejoraría muchísimo ya que solo nos preocuparíamos de entrenar, como sucede en EEUU o Alemania. Ahora mismo entreno seis hora al día, y entre medias me tengo que ir a la biblioteca para estudiar. Así difícilmente se puede competir en condiciones. Y lo digo yo que soy más veterano y antepongo los entrenamientos a todo lo demás. Las nuevas generaciones de deportistas miran mucho más por su bienestar y estoy seguro que el problema se agravará con el tiempo.
-¿Cree que la difusión del judo en los medios responde de manera real al interés que despierta?
-Está claro que los medios de comunicación sacan lo que vende. En ese sentido lo entiendo perfectamente, pero creo que los comentaristas dan un enfoque bastante aburrido en las retransmisiones. No obstante, hay muchos otros deportes que se lo curran muchísimo y tampoco reciben atención de los medios.
-Campeón del mundo universitario, subcampeón iberoamericano, campeón de la copa del mundo en Suecia, campeón de España...sólo le queda participar en unos Juegos Olímpicos.
-Es una espina que tengo clavada, porque en Atenas estuve en el equipo preolímpico y al final fui con el equipo suplente por si se lesionaba alguien. Ahora empezaré a preparar los campeonatos del año que viene con vistas a Pekín 2008. Es el plazo que me he dado para seguir compitiendo y cumplir mi sueño. A partir de ahí lo iré dejando poco a poco.
-Aún así, estuvo allí con sus compañeros y se supone que lo habrá vivido como uno de ellos.
-Fue una experiencia muy bonita, porque estuve animando al pie del tatami y participando como uno más. En cierta manera se pareció mucho a la Universiada, que son los juegos olímpicos para universitarios. Estar en un desfile ante tanta gente te pone los pelos de punta.