La calle Mon se convirtió, una vez más, en escenario de un trágico suceso, aunque esta vez sin causar tanto revuelo como el masivo atropello de hace casi cuatro años. De hecho, y a pesar de que el incidente tuvo lugar en una de las principales vías de la zona de movida, muchos jóvenes y camareros de locales nocturnos no se enteraron de cómo se truncó la noche de copas de Adán Coto González. Este joven militar de 19 años recibió en la madrugada del sábado dos puñaladas -una en el cuello que le afectó a una arteria y otra en la espalda- a manos de un desconocido. La Policía Nacional investiga aún al autor de la agresión y al cierre de esta edición no había realizado ninguna detención.
Otros dos amigos del militar recibieron también sendos navajazos, en este caso de menor gravedad, en un brazo y en una pierna. Según informaron fuentes sanitarias, no llegaron a ser atendidos en el Hospital Central. Adán Coto ingresó en Urgencias con pronóstico «grave» y fue intervenido quirúrgicamente «a vida o muerte».
El suceso se produjo en torno a las cuatro de la mañana. El grupo del joven moscón caminaba por la calle Mon, a la altura del número 20, cuando «se quedaron mirando para una chica que era muy guapa», según relató el padre de Adán Coto, José Luis Coto. Los amigos de la joven iniciaron una discusión con su grupo. Entonces, y aprovechando el revuelo, otro individuo «desconocido sacó una navaja y los apuñaló por sorpresa. El que salió peor parado fue mi hijo», indicó José Luis Coto. Minutos después, los servicios sanitarios trasladaron al herido de mayor gravedad al Servicio de Urgencias del Hospital Central de Asturias.
Sin conexión con Pumarín
El teléfono sonó en casa de la familia Coto a las 6 de la mañana. «Nos llamaron diciéndonos que teníamos que venir al hospital para firmar la autorización de la operación, que era a vida o muerte». Doce horas después, Adán se despertó en la Unidad de Cuidados Intensivos de la Unidad de Cirugía Vascular. «Todavía no hablamos con él, pero salió de la operación, que resultó bastante bien», indicó el padre en el centro.
Mientras Adán lucha por recuperarse de lo sucedido para volver a su puesto de militar en Figueras (Gerona), la Policía Nacional realiza la investigación. «Aún estamos tomando testimonios», informaron. A juzgar por la tranquilidad de la calle y los vecinos, que no se enteraron de nada de lo sucedido, la reyerta pasó desapercibida.
En cualquier caso, este triple apuñalamiento no guarda relación con el producido el pasado fin de semana entre inmigrantes en Pumarín. En este caso, aclaró la Policía, «eran de aquí».