Los sindicatos Unión General de Trabajadores (UGT), Comisiones Obreras (CC OO) y Unión Sindical Obrera (USO) y dos representantes de los trabajadores de Menasa se reunieron ayer con el consejero de Industria, Graciano Torre, para pedirle que «se responsabilice de que las 22 recolocaciones de los empleados de Menasa lleguen a buen término y que se canalice desde la Consejería a las empresas interesadas en contar en su plantilla con estos trabajadores», explicó Gil Manuel da Costa, representante de CC OO.
Sindicatos y trabajadores forman parte de una comisión de seguimiento cuya función es lograr la «prejubilación y las recolocaciones de los obreros de Menasa en el menor tiempo posible», según confirmó el representante de UGT José Ignacio Gómez.
Desde dicha comisión se reconoció que Industria continúa trabajando y manteniendo distintas conversaciones con empresas para lograr en breve las recolocaciones, «como se firmó en julio en un preacuerdo». En dicho documento se dice que «se intentará que las empresas sean estables, con sueldos que se ajusten al convenio del metal y preferiblemente en la comarca del Nalón» confirmó Da Costa, si bien recuerda que la última palabra la tienen los propios obreros, ya que las propuestas de nuevos empleos se harán directamente a los trabajadores.
Además aseguró que tanto en la Consejería como en el Ayuntamiento de Langreo existen buenas perspectivas de que en breve se inicien las recolocaciones.
Sobre las diez prejubilaciones Gómez aseguró que «existe confirmación de que ya hay una partida económica para acometerlas» y añadió que «ésta procederá de la administración central y de la regional».
Representantes legales
Los cinco integrantes de dicha comisión quisieron dejar claro que «somos los únicos representantes legales de los trabajadores de Menasa, ya que hemos sido reconocidos en asamblea», y por ello indicaron que desde ayer «las noticias en torno a las recolocaciones de los trabajadores sólo serán fiables si parten de cualquiera de los representantes de la comisión», aseguró Ángel Suárez, de USO.
Los trabajadores de Menasa llevan esperando una solución desde principios de julio, cuando se certificó el cierre de la factoría langreana tras resultar infructuosas las conversaciones mantenidas con unos inversores madrileños y, posteriormente, con el grupo navarro Triman para reflotar la empresa. Los trabajadores mantuvieron un encierro de 345 días en la empresa para buscar una solución que nunca llegó.