Los arquitectos son el colectivo profesional que peor lo está pasando con la inminente aplicación de un código que supone el cambio más «traumático» de los últimos años experimentado en todos los órdenes de la construcción de edificios.
En lo que se refiere a los arquitectos, fuentes del colegio que encabeza Ángel Noriega precisaron que a partir del día 29 -cuando empiezan a aplicarse las instrucciones sobre ahorro energético, aislamientos térmicos y seguridad contra incendios- el esfuerzo que tendrán que desarrollar «será mucho mayor». Ese esfuerzo irá en consonancia, dicen, con la documentación mucho más exhaustiva que se les exigirá a los proyectistas y a las direcciones de obra. Todo ello, auguran estas misma fuentes, tendrá la consiguiente repercusión en el aumento de los honorarios de los profesionales.
Los técnicos gijoneses también objetan que en comparación con otras normas importantes anteriores el periodo transitorio dado por la Administración es «excesivamente corto». No obstante, opinan que a la larga los efectos del código «serán positivos».