Los pilotos de Iberia no aterrizarán en Asturias si hay niebla intensa en el aeropuerto. La principal operadora de la terminal regional, al sumar a sus propias rutas las de Air Nostrum, desconoce las mejoras, -una radiobaliza complementaria a la ya existente-, que Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA) ha realizado este verano en el radar antiniebla asturiano, el Instrumental Landing Sistem (ILS) de categoría II/III, que es el modelo más sofisticado del mercado y del que sólo disponen otros tres aeropuertos en España: los de Madrid, Barcelona y Santiago de Compostela. Para Iberia este moderno equipo, instalado en 2004 y que costó 4,13 millones de euros, «da datos erróneos», por lo que ordena a sus pilotos no tomar tierra en el Principado cuando haya escasa visibilidad.
Así lo confirmaron a EL COMERCIO fuentes oficiales de la propia compañía, desde donde se insistió en la idea de que el radar antiniebla del aeropuerto asturiano «da datos contradictorios» a las aeronaves, debido a la vaguada de Santa María del Mar ubicada en el umbral de la pista. Según Iberia, este problema, que significa que el altímetro del avión registra una lectura de gran profundidad de tierra justo antes de tomar tierra, no ha sido solucionado con la reciente instalación de la citada radiobaliza complementaria, «ya que el nuevo procedimiento no se ha puesto en marcha». Por ese motivo, la compañía afirma que «nuestra política es primar la seguridad», máxime en «condiciones meteorológicas adversas como es una densa niebla», por lo que «no se aterrizará en Asturias con niebla».
La historia se repite
Con estas declaraciones, Iberia se retrotrae a junio del año pasado, cuando la compañía se sumó a Spanair en el rechazo, hecho público a través de EL COMERCIO, del ILS asturiano debido a los ya comentados errores del altímetro. Desde las primeras críticas, AENA salió en defensa del dispositivo instalado en la región, del que explicó que dispone de una pista virtual, formada por 113 reflectores, que permite aterrizar al avión «a ciegas».
Sin embargo, días después tuvo que confirmar la existencia de problemas orográficos, obedeciendo a un estudio del Colegio Oficial de Pilotos de Aviación Comercial (COPAC), que el propio ente regulador de los aeropuertos había encargado. Este informe, en el que participaron seis pilotos que realizaron un total de 26 aproximaciones al aeropuerto asturiano, confirmaba el error en la lectura del altímetro y ofrecía dos soluciones: instalar dos radiobalizas complementarias a la ya existente en aquel momento en la pista asturiana, lo que se sustanciaría con un desembolso económico por parte de AENA, o realizar cambios en la legislación aeronáutica, que trasladaría el desembolso a las aerolíneas, ya que tendrían que adecuar a ella a sus naves y tripulaciones.
Tras evaluar el estudio, AENA se decantó por asumir el gasto y decidió por la opción de las radiobalizas, que son emisores de radio que transmiten automáticamente una respuesta al avión al que fijan la ruta a seguir para un aterrizaje perfecto aún sin visibilidad. No obstante, aunque el COPAC hablaba de dos emisores, AENA apostó por instalar uno solo, lo que hizo a lo largo de este verano.
Sin embargo, el pasado jueves Iberia evidenció que los problemas no han sido solucionados, al abortar un aterrizaje en Asturias cuando la niebla cubrió momentáneamente las pistas. Ante la nueva negativa de la aerolínea de bandera a utilizar el ILS, el ente que gestiona todos los aeropuertos del país insiste en que el sistema «está operativo en Asturias» y que ha sido mejorado con la nueva radiobaliza, cuyo funcionamiento está siendo calibrado en la actualidad.
El principal afectado, además del pasajero, por esta batalla 'de altura' entre las compañías que más volumen de pasajeros gestionan en Asturias y el aeropuerto es el Gobierno regional. El Ejecutivo autonómico mantiene su apoyo a AENA, a la que sitúa «en permanentes conversaciones con las aerolíneas», aunque insiste en que «debe negociar con las compañías los protocolos de aproximación». Así lo afirmó Julián Bonet, director general de Transportes del Principado, quien se mantiene en su postura de que los problemas acabarán «con un cambio de la normativa área».
El momento para el encuentro de pareceres quizá sea el propicio, ya que Iberia está ahora inmersa en la promoción de su filial de vuelos baratos, Clikair, que hoy inicia sus operaciones con 24 vuelos, el primero de ellos entre Barcelona y Sevilla, y 100.000 pasajes ya vendidos.