Ya hay fecha. El 25 de noviembre, la Sociedad de Artesanos Nuestra Señora del Carmen, centenaria entidad que organiza la Descarga de Cangas del Narcea, decidirá en asamblea si acepta la entrada de mujeres a la asociación o, por el contrario, impone un veto a su acceso. En caso de que los 2.200 socios, todos hombres, opten por esta última posibilidad, la junta directiva asegura que «modificará sus estatutos» para zanjar «de una vez por todas, al menos durante muchos años», la polémica sobre la participación femenina.
La junta directiva ya ha analizado la petición de ingreso de la joven canguesa Rosa Conde Peláez -la primera mujer en más de cien años que ha solicitado su entrada en la Sociedad de Artesanos- y el escrito avalado por doscientas firmas en el que se reclama a la entidad que se pronuncie «pública y expresamente» sobre el reconocimiento del derecho de admisión de mujeres.
Según explicó el secretario de la sociedad, Antonio Ochoa, con la celebración de esta asamblea se espera dar por zanjada «de una vez por todas» la polémica sobre el veto a las mujeres. Ochoa añadió que la fecha escogida para que los socios decidan se escogió porque es un sábado y, de esta forma, «se favorece la mayor concurrencia de socios y se le dará mayor publicidad».
«Proceso tranquilo»
La junta directiva del colectivo es partidaria de un proceso «tranquilo, democrático y participativo que no ponga en peligro la existencia de la sociedad». En este sentido, se analiza con mucha preocupación la petición formal de ingreso formulada por Rosa Conde, ya que los actuales estatutos de la sociedad no impiden el acceso a las mujeres.
Pero, ¿qué pasará si los socios deciden que las mujeres no pueden entrar en la sociedad? Si este es el resultado de la votación, la junta deberá cambiar sus estatutos para que en su reglamento se recoja de forma expresa que la entidad es únicamente masculina. La junta directiva asegura que cuenta con varios informes jurídicos preliminares que reflejan que «es posible seguir funcionando como sociedad masculina».
Para ello, en este caso sería necesario modificar los actuales estatutos y mantener la misma letra y espíritu de los anteriores, donde se manifestaba claramente que la sociedad estaría formada únicamente por hombres.
Antonio Ochoa cree que la ley orgánica del derecho de asociación ampara a las sociedades masculinas, su legalidad y existencia. «Y si los socios de Artesanos deciden este camino, no vemos ningún impedimento legal». «Además -añade-, todas las sociedades tienen el derecho a la autorregulación, a decidir sobre su cuerpo social, organización y componentes, con el único impedimento de no poder recibir subvenciones públicas. Y Artesanos nunca recibió ninguna».
Neutralidad
Sin embargo, y pese a que Ochoa deja clara cuál es su postura, quiere puntualizar que la junta directiva se mantendrá neutral en este proceso. «Serán los socios libremente quienes decidan sobre la entrada o no de la mujeres», aclara.
El Principado ya ha advertido a la Sociedad de Artesanos que emprenderá acciones legales si prohíbe la entrada de mujeresa la asociación. Si se modifican los estatutos, ninguna administración pública podrá apoyar o fomentar a esta entidad, tal y como recoge la ley de asociaciones.