Internet es muy joven. Sólo han pasado dieciséis años desde que Tim Berners-Lee pusiese las bases de lo que hoy se conoce como la World Wide Web, las tres 'uvesdobles': www. En tan poco tiempo se ha expandido como ningún otro invento en toda la historia de la humanidad. Ha llegado más lejos y a más gente, pero también ha provocado que la fractura entre diferentes mundos sea cada vez mayor.
Bajo el epígrafe 'Fundamentos web 2006', el consorcio W3C y la Fundación CTIC han reunido durante tres días en Oviedo a la flor y nata de internet con el fin de unificar criterios para que se hagan webs más accesibles que lleguen a más gente (disminuidos) y a diferentes entornos móviles (teléfonos, pdas, pcs de 100 dólares...).
Nunca antes en Asturias se había concentrado tanto gurú del medio. Si llegan a ser estrellas de rock las colas en el Teatro Filarmónica habrían colapsado la ciudad.
«Estaba muy nervioso. Miraba a la primera fila y veía tanta gente importante para mí que no sabía si me iban a salir las palabras adecuadas». Quien así se expresaba, tras finalizar su conferencia, era nada menos que Ben Hammersley, quien fue el primero en acuñar el término 'podcasting'. Nadie diría que este joven imberbe -declara treinta años, pero aparenta bastantes menos-, ataviado con camiseta blanca, vaqueros y zapatillas sea uno de los mayores expertos internacionales en internet.
Ante más de trescientos profesionales en tecnología web comenzó su exposición resaltando que la suya no sería una conferencia técnica y acto seguido desglosó ante sus entusiasmados seguidores toda «la belleza que podía residir en los estándares web». Tan pronto comparaba la simetría de la cara de Penélope Cruz o la de un cuadro de Velázquez con el equilibrio que debería residir en cualquier estructura web. También hizo constantes alusiones a Florencia ciudad que parece causarle un irresistible influjo.
Más tarde, en privado, su discurso se volvió terrenal y confesó sentirse preocupado por hacer un internet «más comprensible y educar a la gente para que pueda enfrentarse sin miedo a problemas diarios como el 'spam', el adecuado uso del correo electrónico y que la red llegue cada vez más lejos».
Todas estas inquietudes las comparte con uno de los organizadores del congreso, Pablo Priesca, director gerente de la Fundación CTIC para quien lo fundamental es «facilitar el uso a los usuarios y que éstos puedan utilizar la red en lo que nosotros llamamos servicios de cercanías».
Uno de los ejemplos asturianos que el director de CTIC puso fue el servicio que actualmente se le está prestando al colectivo ganadero. «Empezamos enviándoles información a través del móvil y hoy a través de pequeños ordenadores portátiles, como son las blacberrys. También reciben gráficos cada cierto tiempo sobre cómo van sus explotaciones».
Detrás de eso -añadió- hay mucho trabajo y estructuras muy complejas, pero ellos lo reciben de una forma muy sencilla y comprensible.
Uno de los secretos parar reunir a tanto experto en la red de redes en Asturias es la presencia en Gijón de la única oficina en lengua castellana del mundo del W3C, un consorcio mundial que se encarga de desarrollar estándares web. Priesca declaró que «cada vez más las grandes corporaciones se interesan porque sus páginas webs cumplan con todos los requisitos de accesibilidad».
Símbolos
El ciclo de conferencias había comenzado fuerte a primera hora de la mañana, con la presencia de Richard Ishida, director de la Actividad de Internacionalización del W3C. Con una puesta en escena al más puro estilo Woody Allen interpretó las dificultades que había encontrado en cada país para descifrar símbolos que a priori eran internacionales.
Desde su experiencia, Ishida ha estudiado francés, español, italiano, alemán, ruso, japonés y árabe y viajado por todo el mundo, señalaba, por ejemplo, cómo en Japón se casan de negro y el blanco significa luto o en Rusia las direcciones se ponen al revés que en Occidente, primero el país, luego la ciudad, después la calle y finalmente el nombre. Todos estos ejemplos para explicar las dificultades que encarna hacer páginas web comprensibles a todo el mundo.
Tras él llego el turno a Bob Regan, otro joven que se ha pasado media vida diseñando webs y que hoy en día es uno de las personas más influyentes de la macrocompañía Adobe. Dave Shea, uno de las personas con más poder en el mundo del diseño web y Daniel K. Appelquist que dedica todos sus esfuerzos en que internet esté en el móvil cerraron la jornada de conferencias de ayer.
Antes de que apareciese en escena a través de videoconferencia Vinton Cerf, el padre de intenet, la sensación que flotaba en el patio de butacas del Filarmónica es que acababan de pasar unos jóvenes con mucho poder cuya nación es internet y con las armas -la tecnología- preparadas para continuar una revolución que no tardará en abarcar todos los estractos de esta sociedad.