Un litigio entre la Demarcación de Costas y la fábrica El Gaitero sobre la propiedad del muelle de los almacenes de El Caliero impide desde hace más de dos años la ejecución de unas obras de restauración que el local necesita. El Club de Piraguas Villaviciosa-El Gaitero, usuario del inmueble, no consigue que el organismo público le conceda el permiso para realizar una obra que ya tiene preparada desde hace tiempo.
«En estos casos normalmente el problema suele ser económico, pero nosotros contamos con el dinero. Lo que no tenemos es el permiso», aseguró ayer Cristina Sopera, presidenta de la entidad deportiva.
El club tiene ya preparada una obra de restauración para su techo y fachada. Sin embargo, la entidad deportiva necesita el visto bueno de la Demarcación de Costas. Según explicaron los responsables del conjunto maliayés, el permiso no se concede debido al proceso abierto por el muelle con la fábrica de sidra villaviciosina.
El Gaitero es el propietario del local de El Caliero, cedido en su día al Club de Piraguas para que lo utilizase como almacén de embarcaciones y centro de entrenamiento. La situación actual de estos almacenes viene a ser similar a la de tantos otros locales y edificios históricos de la capital maliaya: techos en estado de deterioro, con numerosas goteras y paredes dañadas. Además, el inmueble no cuenta con luz ni agua caliente, aspectos que se pretenden solucionar con la ejecución de la obra.
Buena temporada
En estas condiciones entrena el Club de Piraguas Villaviciosa-El Gaitero, que cuenta actualmente con la cantera más prometedora del piragüismo asturiano. El club tiene 89 fichas de competición, la mayor parte de ellas pertenecientes a las categorías menores (cadetes, infantiles y alevines). A nivel de equipos, en la presente temporada la entidad maliaya ha quedado séptima en la Liga Nacional de Clubes, tras un quinto puesto en la copa de España de Ríos y un tercero en el Campeonato de España de las categorías infantiles.
Son resultados que el club quiere seguir manteniendo. «Pero para eso necesitamos buenas instalaciones, donde poder entrenar y guardar nuestras embarcaciones», comentó la presidenta del conjunto local.
El club celebró el pasado domingo su comida de hermandad, a la que asistieron cientos de personas, entre miembros deportivos, directivos, colaboradores y familiares de piragüistas.