El Teatro Palacio Valdés dio ayer un nuevo salto de calidad en su particular carrera hacia la excelencia artística. El nuevo reto era un musical de prestigio, algo al alcance de los privilegiados que viven en las grandes capitales del mundo. Pero Avilés volvió a demostrar que es capital, por lo menos en el mundo de la cultura. Ese aval y el del Teatro Musical de Praga, premiado en Cardiff por la obra estrenada ayer en Avilés para toda España, hicieron que de las tablas no sólo salieran textos, sino también música de gran calidad.
Un público entregado al género volvió a llenar las butacas y aplaudió sin desmayo al final de la sesión. «Dará mucho que hablar cuando llegué a las grandes ciudades, es un privilegio para este teatro», se pudo escuchar a la salida del teatro.
Con diez minutos de retraso, la puesta en escena conectó enseguida con el público, que sólo lamentó las reducidas dimensiones del escenario para hacer aún mayor la épica de la acción que se desarrolla en 'Juana de Arco'. En la parte superior, un telón dibujaba los subtítulos de las canciones, aunque el casi perfecto español de los actores y cantantes. El único español, el narrador Alfonso Palomares, hizo de voz anfitriona, aunque también se animó a cantar sin desmerecer del resto.
Juana de Arco (1412-1431) es un espectáculo musical ubicado en la Francia del siglo XV, en pleno conflicto con Inglaterra. Era la época de la Guerra de los Cien Años (1337-1453). De carácter feudal, este enfrentamiento trataba de dirimir quien se quedaba con las posesiones que Inglaterra tenía en Francia.
Ese ambiente quedó perfectamente reflejado en el espectáculo de luz y sonido que disfrutó ayer el público del Palacio Valdés. Aunque el reparto coral brilló a gran altura, merecen especial mención las actuaciones de Lucía Soralová, encarnando a Juana de Arco, y Ladislav Spilka, en el papel de La Hire. Para ellos fueron los mayores aplausos después de dos horas y media de obra (hubo quince minutos de descanso). La ovación final se repartió en dos tandas (una para el grupo y otra para cada componente), si bien Lucía Soralová regaló un 'solo' tras recoger una atronadora ovación con el público definitivamente entregado.
La representación de ayer confirmó las mejores sinopsis previas a este estreno nacional, que nos hablaban de una historia de pasión y traición en la que la heroína de Francia levanta en armas al pueblo y a parte de los nobles para después convertirse en mártir al sufrir en sus propias carnes la traición de su pueblo ante la pasividad de su Rey. Una historia digna de los grandes teatros mundiales, que una vez más se ha podido disfrutar en Palacio Valdés.
En definitiva, un lujo que otros podrán también disfrutar, pero que sólo los aficionados avilesinos y asturianos han tenido el privilegio de saborear en primicia.