El Ayuntamiento de Caravia tiene en manos un ambicioso proyecto que garantizará el suministro de agua a su población de cara al previsible crecimiento urbanístico que genere la entrada en vigor del nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). La idea pasa por utilizar el agua que la empresa Minersa extrae del interior de la mina Jaimina para poder abastecer a la población del municipio.
El alcalde, Pablo García Pando, daba a conocer la iniciativa tras recibir las prescripciones de la Comisión de Urbanismo y Ordenación del Territorio de Asturias (CUOTA) sobre el PGOU en las que se advierte de la necesidad de incluir en el documento un informe que justifique que el municipio dispone de recursos hídricos suficientes como para abastecer a todo el concejo que, con el nuevo planeamiento, podría ser objeto de un importante despegue urbanístico.
El primer edil reconoció que el equipo redactor no presentó ese informe en la documentación del plan «porque cuando comenzó su redacción no era necesario», pero aclaró que el Ejecutivo local sí había previsto esa necesidad hace tiempo. De hecho, considera que la exigencia de la CUOTA «es totalmente razonable y necesaria» ya que «ofrece a los vecinos la tranquilidad de que el crecimiento urbanístico del concejo no se producirá a costa de los servicios mínimos de los que ahora disfrutan los vecinos».
En el caso de Caravia, aclaró el regidor local, la CUOTA obligará al Ayuntamiento a presentar un informe de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico con el desarrollo de cada uno de los planes parciales previstos en las normas urbanísticas en el que se garantice que cada zona dispone de recursos suficientes como para suministrar a las nuevas viviendas. El documento deberá incluir también un dictamen de Salud que confirme que el agua está en perfecto estado. En este sentido, el Gobierno local asegura que el agua que se extrae de esta mina «es apta para el consumo y suficiente para suministrar a todo el concejo de Caravia, y también el de Colunga».
Análisis de calidad
El mandatario local comentó que «hace ya más de un año» su equipo de gobierno mandó analizar el agua que se extrae de esta explotación de espatoflúor conocida en el concejo bajo el nombre de Jaimina. «En la actualidad, la empresa utiliza sondeos para extraer el agua que existe en el fondo y la vierte a un río», indica el regidor local.
Los análisis realizados por el departamento de Farmacología del Hospital de Arriondas confirmaron que el agua «es apta para el consumo a falta de cloración» ya que procede de los mismos manantiales que el que se consume en el concejo, «que también se clora», puntualizó el primer edil.
El Gobierno local encargará «de forma inminente» un segundo análisis sobre la calidad del agua para certificar oficialmente la potabilidad de la misma. Luego, la intención del Ejecutivo local pasa por construir un pequeño depósito de decantación en el que se recoja el agua que se extrae de la mina y se instale un sistema de bombeo capaz de trasladar el suministro a los diferentes depósitos que existen en el municipio, en base a un futuro proyecto.
El Ayuntamiento ha iniciado conversaciones con la empresa que explota mina Jaimina y, según comentó el regidor, los responsables tienen previsto «realizar sondeos más grandes para sacar más agua de su interior».
El Ejecutivo local solicitará el apoyo económico de la Consejería de Presidencia a través de las líneas de subvención para mejoras de suministro de agua que ofrece todos los años. De este modo, el primer edil confía en que sea el Principado quien realice el proyecto previo y lleve a cabo esta obra de gran importancia para el municipio «pero técnicamente sencilla, ya que lo más complicado ya lo está realizando la empresa que explota la mina».
En el informe realizado por la CUOTA previo a la aprobación del Plan General de Ordenación Urbana se advierte también de que existen en el concejo zonas con riesgo a inundaciones en el entorno de La Espasa y otras dentro de las limitaciones del espacio protegido de la sierra del Sueve en las que no será posible levantar viviendas. Ante estas prescripciones, el alcalde del municipio quiso aclarar que la zona con riesgo a inundaciones «corresponde a un espacio de unas cuatro hectáreas que no ha sido recalificado con el actual planeamiento, sino con las normas anteriores que datan del año 2000, cuando aún no se realizaban estos estudios». Ahora, el Ayuntamiento de Caravia se verá obligado a redistribuir las posibilidades de urbanización en esta zona «dejando como zona verde los alrededores del arroyo y permitiendo construir en espacios reservados para zonas verde».
Esta redistribución, así como la recalificación de un pequeño espacio que inicialmente iba a ser urbanizable en la zona de Pumarín y que ha resultado estar afectado por el espacio protegido de la Sierra del Sueve -que afecta al 70% del término municipal de Caravia-, serán recogidas por el equipo redactor en el texto refundido para que la CUOTA proceda a la aprobación definitiva del PGOU. Hasta entonces, aclaró García Pando, y una vez que la aprobación inicial salga publicada en el Boletín Oficial del Principado de Asturias (BOPA), el Ayuntamiento podrá emitir licencias para las zonas «que no están afectadas por estas prescripciones».