Cada año, 7.000 asturianos se convierten en diabéticos, pasando a depender, buena parte de ellos, del pinchazo diario de insulina. Esta enfermedad, de la que hoy se conmemora su día mundial, afecta en Asturias a la salud y calidad de vida de 90.000 personas mayores de 30 años, aunque sólo la mitad se reconoce enfermo. El resto, es decir, 45.000 asturianos, ignora que su páncreas tiene dificultades para producir insulina y, por ende, para controlar los niveles de azúcar en el organismo, lo que en opinión de los expertos «es una peligrosa bomba de tiempo».
Que la población tome conciencia y que «la enfermedad salga a la luz» es uno de los objetivos de las autoridades sanitarias. De hecho, así lo remarcó ayer el consejero de Salud, durante la presentación en rueda de prensa de las actividades previstas para hoy, Día Mundial de la Diabetes. Rafael Sariego recordó que la enfermedad afecta en Asturias a un 10% de la población adulta, aunque también se están comenzado a detectar casos en niños. Insistió, el titular de Salud, que la diabetes es, pese a todo, «una gran desconocida» y animó a los asturianos a hacer las pruebas de glucosa para salir de dudas.
Precisamente, la Federación Española de Diabetes incide este año en la desigualdad ante la forma de abordar la enfermedad. El lema de la jornada será 'Somos distintos, somos iguales'. La diabetes más frecuente es la de tipo 2. La de tipo 1 es bastante más acuciante, sin que el páncreas sea capaz de producir prácticamente nada de insulina, lo que obliga a los enfermos a tener que inyectarsela varias veces al día.
Inmigrantes y ancianos
La población inmigrante y las personas mayores son la principal población de riesgo de contraer diabetes. Así lo aseguró ayer el nuevo responsable del Servicio de Endocrinología del Hospital Central, Edelmiro Menéndez Torre, especialista que, en materia de sensibilización de la diabetes, ha cogido el relevo de su antecesor Francisco Díaz-Cadórniga, ya jubilado. Menéndez recordó que los ancianos son los más propensos a convertirse en diabéticos. Sin embargo, los jóvenes y niños tampoco se salvan. Los nuevos estilos de vida, ligados a una falta de ejercicio y unas mayores cotas de obesidad, son los principales responsables de lo que los expertos denominan ya como «nueva epidemia».
Como ocurre en casi todas las patologías, la prevención es un elemento prioritario. Los especialistas alertan de que la diabetes es la primera causa de amputaciones en el mundo occidental después de las traumáticas, ya que el azúcar obstruye los vasos sanguíneos y provoca la pérdida de sensibilidad en las extremidades inferiores. Prueba de ello es que en los servicios de cirugía vascular del Hospital Central la mitad de los pacientes ingresan por problemas en el pie vinculados a una más que incipiente diabetes.
De hecho, Edelmiro Menéndez reveló que el 80% de los 7.000 nuevos casos que se declaran al año en Asturias se podrían evitar «si hiciéramos algo de ejercicio físico y mantuviéramos una dieta equilibrada». Una fórmula sencilla y barata, pero que ni los médicos ni las autoridades sanitarias son capaces de introducir entre los hábitos de la población.
Injertos e insulina inhalada
Con respecto a la insulina inhalada, comercializada en Estados Unidos, Inglaterra y Alemania, el consejero de Salud recordó que «aún no están comprobado que tenga mayores beneficios que la inyectada». Esta nueva alternativa, menos agresiva que el pinchazo, podrá beneficiar a unos veinte mil asturianos, según cálculos manejados en su día por la propia Consejería de Salud. Con todo, Sariego se encargó ayer de desactivar posibles expectativas y recordó que tanto Inglaterra como Alemania analizarán a finales de este año si siguen costeando este fármaco a cargo de las arcas públicas, al no estar convencidos de que se efectividad sea tan elevada como la de la insulina inyectable.
Otros de los tratamientos alternativos para la diabetes, el anunciado trasplante de islotes pancreáticos, sigue en marcha en Asturias. El Hospital Central, que lleva años preparando este programa terapéutico, dispone ya de dos candidatos, pero está a la espera desde hace más de medio año a que aparezca el donante idóneo.