Domingo, 19 de noviembre de 2006
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2.518 metros de historia
Sus paredes están jalonadas de retos. Aún hoy, los grandes escaladores reivindican la importancia de coronar el Urriellu
2.518 metros de historia
DESAFÍO. Nacho Orviz y Carlos Nodar, a los pies del Urriellu. / MIGUEL MORÁN
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Un total de 2.518 metros de historia, de gestas más allá del valor, del tesón del ser humano en su afán por conquistar la naturaleza. El Urriellu, o Naranjo de Bulnes, no es la montaña más alta, pero sí la más simbólica de los Picos de Europa. Todo un reto para los grandes escaladores del mundo.

Desde que fue conquistado por primera vez, han pasado poco más de cien años. 1904 marca el final de una leyenda y el inicio de otra. El Urriellu ve acabar su mito de inaccesibilidad, pero a partir de ahí, entra en la historia del montañismo, para pasar a ocupar un lugar de privilegio. Gregorio Pérez, 'El Cainejo', un pastor del pueblo leonés de Caín, y Pedro Pidal, marqués de Villaviciosa, hacen cumbre en el Urriellu. Era el 5 de agosto de 1904. Su gesta abrió un camino que no se ha vuelto a cerrar.

Poco hubo que esperar a que otro valiente decidiera ascender por las escarpadas paredes del Urriellu. Fue el geólogo Gustavo Schulze y también lo hizo por la cara Norte, en 1906. Fue la primera vez que alguien subió al Naranjo en solitario. Corta y difícil, así calificó Schulze su ascensión. Los vecinos de Cabrales llegaron a cuestionar que lo hubiera logrado.

Diez años después, en agosto, se escribe otro capítulo. Víctor Martínez Campillo, natural de Bulnes, culmina la ascensión, por la ruta Pidal, que el Marqués de Villaviciosa había abierto. Incluso pudo recoger parte de la cuerda que 'El Cainejo' y Pidal habían utilizado en su descenso. Víctor no se contentó con una única subida. Quiso más y repitió escalada en 1923. Un año después, abre una ruta más sencilla y situada en la cara Sur. Lleva su nombre. Incluso dio forma a un incipiente foco de atracción turística. En 1925, si el turista o visitante lo solicitaba con doce horas de antelación, Víctor se comprometía a subir a la cima. Seguro que ni de lejos se imaginaba que años después el Urriellu y los Picos de Europa se convertirían en uno de los principales recursos turísticos del Principado. Cada año, los refugios de montaña se llenan, las sendas son recorridas por miles de personas y no hay montañero que se precie que no intente hacer cumbre en el Naranjo.

Más de 200

Víctor contagió su pasión de especial forma a uno de sus hijos, Alfonso. En su haber, más de 200 escaladas al Naranco. Además, su afición por la escalada le llevó a recorrer los tres macizos de los Picos de Europa. Culminó ascensiones al Peña Santa, al Torrecerredo -donde abrió una vía por la cara norte con Julio Casal en 1956)-, al Llambrión, Torre Peñalba, Torre Ita

La historia del Urriellu se sigue escribiendo en sus paredes. La XXX Semana Internacional de Montaña recién celebrada en Gijón ha dejado claro que este pico sigue implicando un desafío.

«El Urriellu tiene una de las paredes más impresionantes que hay en España», decía el escalador Alex Huber, en una frase más que repetida entre sus compañeros de profesión. «Es algo único en el mundo por su forma», destaca otro de los grandes, Kurt Albert, quien aún tiene pendiente una cita en el Naranjo: la meteorología le ha impedido coronar su cumbre en sus tres intentos.

 
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