La manifestación en favor de la oficialidad del asturiano que el sábado recorrió las calles de Oviedo, con la presencia de 6.000 personas según confirman los datos certificados por la Policía Nacional, no moverá ni un milímetro la negativa que en esta materia mantienen socialistas y populares. Ambos partidos recuperaron ayer sus argumentos habituales para justificar su rechazo a la modificación del estatus jurídico de la llingua, más parcos en el caso del PSOE -«nuestra postura es firme y no cambiará», señaló el diputado José Luis Montes- y contundentes en el PP. «No creemos que sea algo imprescindible ni que exista una reclamación social de alta intensidad», argumentó el parlamentario popular Joaquín Aréstegui. IU, que estuvo presente en el acto a través del consejero Francisco Javier García Valledor, defendió a través de su coordinador, Jesús Iglesias, la importancia de la movilización social para conseguir modificar la rocosa postura de los dos partidos mayoritarios.
La postura socialista sobre la oficialidad es de sobra conocida «y no va a variar», aunque existan manifestaciones de por medio. José Luis Montes no quiso ir más allá en sus valoraciones sobre la concentración ovetense, y se limitó a recalcar que ese posicionamiento «es hoy el mismo que ayer», remitiéndose de forma expresa a los argumentos que en este sentido sostiene el secretario general de la Federación Socialista Asturiana, Javier Fernández. Unos argumentos, por otra parte, claros y contundentes a la hora de justificar el por qué del rechazo del partido a la medida.
En una reciente entrevista en EL COMERCIO, Fernández puso sobre la mesa las justificaciones de la FSA. Tras defender su apoyo a que cualquier padre tenga el derecho de que su hijo aprenda asturiano o que todo residente en el Principado tenga la garantía de aprender o hablar el idioma, dejó claro que la llingua «tiene un elemento de imposición» por el que los socialistas no pasan. «Es un derecho individual pero supone cargas para el conjunto, y es ahí donde los socialistas nos negamos a ese proceso», sentenció.
La manifestación en apoyo a la oficialidad tampoco cogió por sorpresa a los responsables del Partido Popular. Joaquín Aréstegui indicó a este respecto que este tipo de concentraciones «se repiten de forma periódica» y que la cifra de 6.000 asistentes es «interesante», aunque matizó que «tampoco se trata de una reclamación de alta intensidad». Éste es, de hecho, uno de los argumentos que manejan los populares a la hora de oponerse a la oficialidad. «No creemos que sea una medida imprescindible», concretó el parlamentario, «ni que exista una fuerte demanda social».
«A tiempo parcial»
El diputado popular, que sí se muestra claramente partidario de avanzar en la defensa y protección del asturiano, considera que el importante número de asistentes al acto del sábado en la capital del Principado, muy superior a otras movilizaciones anteriores de las mismas características, podría explicarse, entre otras cosas, por la cercanía de la ya inminente campaña electoral. En este punto, Aréstegui no dejó pasar la ocasión de cargar contra Izquierda Unida a cuenta de la participación en la protesta de alguno de sus representantes, en referencia al titular de Justicia, Francisco Javier García Valledor.
«No se puede estar en un despacho del Gobierno por la mañana y en una manifestación contraria a las políticas de ese mismo Gobierno por la tarde», criticó el diputado, que acusó a los responsables de IU de trabajar «a tiempo parcial» en el Ejecutivo asturiano. «O se está o no se está», denunció.
Aréstegui, que dejó bien claro que en éste y en todos los temas «el Partido Popular no se mueve por la presión de la calle», consideró «lógico» que cuando se aborde el futuro Estatuto se hable «con serenidad» de la situación del asturiano. «La llingua tiene que tener un reflejo en el Estatuto», reflexionó, en el marco de un proceso «en el que hay que escuchar a la gente» y que debe desarrollarse «fuera de la precampaña electoral» para evitar «manipulaciones» como la que en este caso, desde su punto de vista, fomenta Izquierda Unida.
La coalición, sin embargo, mantiene un razonamiento bastante alejado del que pueden presentar socialistas y populares. Su coordinador regional, Jesús Iglesias, rechazó ayer las acusaciones de manipulación vertidas por el Partido Popular y aseveró que la elevada afluencia de personas a la manifestación se debe, fundamentalmente, a dos cuestiones. Por un lado, al debate sobre el desarrollo de un nuevo Estatuto que se ha producido en los últimos meses y, por otro, a la cercanía de las próximas elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2007.
Herramienta clave
En todo caso, Iglesias está seguro que la movilización social será una herramienta clave a la hora de torcer la férrea negativa de los dos grandes partidos a impulsar definitivamente la oficialidad del asturiano. «Esa movilización siempre ha sido de ayuda y en este caso también es importante», defendió el también cabeza de lista de la coalición en los cercanos comicios regionales.