La tensión que se vivió ayer en la sala durante la presentación de las conclusiones por parte de las defensas se extendió también a los propios acusados. Uno de ellos, D. G. D., denunció ante el tribunal «amenazas» por parte de otro de los imputados, F .J .A. S., que según sus palabras le llamó «chivato».
Sus aseveraciones provocaron cierto revuelo en la sala y obligaron al magistrado Bernardo Donapetry, presidente de la Sección Octava de la Audiencia, a ordenar a D. G. D. que dejase su asiento y se trasladase a los bancos reservados al público, vacíos en su práctica totalidad.