Gijón es el área sanitaria de Asturias que mayores demoras acumula en la atención a enfermos coronarios. Los pacientes del Hospital de Cabueñes aguardan hasta un año para una revisión en Cardiología y seis meses para una prueba de esfuerzo. Además, los enfermos considerados 'no urgentes' esperan una media de dos meses para poder someterse a un cateterismo, una prueba que, hasta que no se construya la anunciada unidad de hemodinámica, sólo se practica en el Hospital Central de Asturias, en Oviedo. Según ha podido saber EL COMERCIO, las esperas de 60 días afectan también a enfermos ingresados, a los que los médicos de Cabueñes suelen enviar a casa con una medicación hasta que sean llamados por el Central. Los únicos pacientes que hoy por hoy tienen prioridad absoluta en el Área Sanitaria V, incluidos los fines de semana, son los considerados urgentes.
Diversos especialistas consultados aseguraron que los cateterismos coronarios deberían llevarse a cabo en un plazo de entre dos y cuatro días. En otros hospitales, como el Central, donde existe unidad de referencia, la demora para este tipo de prestación es bastante menor, apenas de días, apuntan fuentes sanitarias.
Junto con las angioplastias, los cateterismos son pruebas vitales para la correcta atención de un enfermo coronario. Con ellas, se puede determinar con exactitud el grado de obstrucción de una arteria coronaria en personas que han sufrido un infarto o una angina de pecho. De ahí, su importancia en que se practiquen de la forma más diligente posible, ya que además de función diagnóstica, tienen también una aplicación terapéutica.
Desde hace años, Cabueñes reclama la puesta en marcha de una unidad de hemodinámica, un proyecto que se encuentra en vías de tramitación por parte del Servicio de Salud y cuya construcción arrancará a principios de 2007. Se estima que cada año una media de 2.000 enfermos del corazón de Gijón, Carreño y Villaviciosa deben acudir a Oviedo para someterse a pruebas especiales.
Un año por el resultado
Aunque dispone de cardiólogos, Cabueñes sólo realiza ecocardiogramas, tests de esfuerzo y holters de arritmias, para ellos, también acumula esperas excesivas. Hasta medio año para un test de esfuerzo y doce meses para recibir su resultado. Al final, un paciente puede llegar a acumular año y medio de espera.
Lo ocurrido en Cabueñes es un claro exponente de lo que recoge, precisamente, la evaluación elaborada por la Consejería de Salud, en la que la mayoría de los hospitales 'suspenden' en la atención de calidad a pacientes infartados. En Cabueñes, precisamente, hospital que atiende el área sanitaria más voluminosa de Asturias, con más de 300.000 personas, la mortalidad por infarto de miocardio se incrementó en el periodo estudiado, pasando del 8,43% de 2004 al 11,30% de 2005.
Pero Cabueñes no es el único hospital que 'suspende' en criterios de calidad. En Cangas del Narcea, la mortalidad por infarto de miocardio también creció de 2004 a 2005 (de un 12,7 a un 14,7%), al igual que en Valle del Nalón (del 10,50 al 12,20%). Precisamente, en estos centros sanitarios, así como en el San Agustín, en Avilés, las esperas para cateterismos rondan el mes y medio.
«Situación delicada»
Los expertos consultados aseguran que Asturias vive en la actualidad una «situación delicada» en lo que a la atención de infartos y enfermedades coronarias se refiere, ya que la demanda de este tipo de atención está creciendo de forma exponencial y a un ritmo mucho más rápido que los recursos. Los propios grupos políticos de PP e IU reclamaron al Principado un incremento en la dotación para la atención de los infartos. Otro aspecto a tener en cuenta, según los médicos, es «que ahora operamos a pacientes de 70 u 80 años, que antes ni siquiera eran propuestos para quirófano».
Los datos estadísticos dan cuenta de esta realidad. Días atrás, el servicio de Cirugía Cardíaca aseguraba que concluiría este año con una actividad un 16% por encima de 2005. Algo similar ocurrirá en el servicio de Hemodinámica, que actúa de referente para toda Asturias y que a finales de año habrá realizado un 10% más de exploraciones, al superar la barrera de las 4.000 pruebas anuales de 2005.