No se cuidan las fuentes naturales, ni tampoco los ríos, ni se ha aclarado las previsiones de las obras de alcantarillado y suministro de agua. Éstas son las principales críticas que La Federación de Asociaciones de Vecinos Rurales Les Caseríes ha trasladado a la concejala de Medio Ambiente y presidenta de la Empresa Municipal de Aguas (EMA), Dulce Gallego, tras las jornadas sobre el agua celebradas en noviembre.
En el escrito que han enviado a la edil, las fuentes naturales son el primer asunto que tratan los vecinos, puesto que consideran «que no se respetan» cuando se realizan obras o se levantan urbanizaciones. El trato que se les da a los ríos tampoco es el que desearían los vecinos de la zona rural debido a «que no se cuidan como debieran los cauces, ni se controlan los vertidos». También hacen referencia a que «no se aclararon las previsiones de las obras de alcantarillado y suministro de agua con presupuestos de inversión y plazos de ejecución, citando viviendas excluidas, su ubicación y explicación razonada y coherente de su exclusión».
Les Caseríes aprovecha el escrito para mostrar su disgusto y extrañeza por no poder ocupar su puesto en el consejo de administración de la EMA, algo que viene reclamando desde 2004, cuando se produjo un cambio en la dirección de la federación y ésta nombró a María Jesús Bárcena como representante en el organismo.
Les Caseríes ha llegado a estas conclusiones después de varias reuniones de su junta directiva tras la celebración de las I Jornadas sobre Agua y Saneamiento en la Zona Rural. El evento, que contó con la participación de Luis Alemany, director-gerente de la EMA; Eduardo Menéndez, hidrogeólogo investigador de la Universidad de Oviedo; y Andrés Alonso, ex vicepresidente de la Cooperativa de Aguas de Castiello-Caldones, sirvió a los vecinos para conocer un poco más sobre el tema.
Les Caseríes también hizo públicas una serie de preguntas destinadas a Gallego, como la que hace referencia a la situación de la cooperativa del Infanzón y la que se interesa por las medidas que toma la EMA para evitar las pérdidas en el suministro, cifradas «en un 17%». Asimismo, los vecinos desean conocer por qué se usa agua potable para regar calles y por qué se utilizan los mismos criterios en la ciudad y en la zona rural a la hora de aplicar la tasa de alcantarillado, entre otros aspectos.