Martes, 9 de enero de 2007
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Avilés
El equipo de Pole inicia hoy su 'destierro' al campo de La Morgal
La falta de un campo en la ciudad para ensayar ha obligado al club a buscar soluciones fuera A lo largo de la historia el Avilés ha probado de todo, hasta un prado de romería en Ambiedes
El equipo de Pole inicia hoy su  'destierro' al campo de La Morgal
LLANERA. José Manuel Muñiz, a la derecha, dirije una de las sesiones del Avilés en La Morgal, en setiembre de 2004. / PUCHE
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El 'destierro' del Avilés vive hoy su primer capítulo con la sesión de entrenamiento que abrirá en La Morgal una serie cuyo final coincidirá, así se espera, con la apertura en La Toba del sintético. La primera plantilla del club tiene cita en una instalación pública a través de un alquiler y con la que Pole podrá, después de varias semanas, dirigir una sesión con la calidad que permite un terreno en buenas condiciones.

No es la primera vez, quizás sí la última, en la que el Avilés tiene que salir de casa para ejercitarse. Las instalaciones del Principado en Llanera ya fueron escenario de algunos entrenamientos en distintas temporadas, desde mediados de los años noventa. La última visita a La Morgal fue hace un par de campañas, en setiembre de 2004, cuando José Manuel Muñiz dirigía al equipo avilesino en su segunda etapa.

Eterno problema

El que se ha suscitado en las últimas semanas no es un problema nuevo en el Avilés, que a lo largo de sus 24 años de historia acumula una larga lista de escenarios en los que se ha tenido que entrenar.

En la comarca no ha quedado un campo por visitar, de césped y de tierra-arena, hasta un prado de romería en Santiago de Ambiedes con el equipo en Segunda División A. El Raimundo Álvarez, de Raíces, Santo Domingo en Miranda, El Palacio en Trasona, El Pico en San Juan de la Arena, La Junquera en San Esteban de Pravia, Inespal en Gozón, han sido algunos de los escenarios utilizados por el Avilés en distintas etapas, pero con el mismo fondo: ausencia de un campo para las prácticas semanales.

En casa se ha probado también de todo, el campo de arena, antes tierra, el sintético y el de atletismo en La Toba, el Muro de Zaro, en sus peores momentos de abandono, y el Suárez Puerta, primero cuando estaba presto para ser derribado, y hoy en día en sesiones cada vez más seleccionadas por el mal estado habitual del terreno de juego.

Pole ya fue advertido en su día de un problema histórico y para el que aparece una inminente solución definitiva, la de utilizar el nuevo sintético que se construye en La Toba. Por ser de última generación es más permisivo con los futbolistas, que acusaron muchos problemas físicos en el anterior campo de hierba artificial de Llaranes.

Pero hasta que el nuevo campo esté operativo y el Avilés pueda entrar en el cuadrante de usuarios, Pole necesita parar la sangría de entrenamientos ínfimos a los que se ha tenido que amoldar desde el pasado mes de noviembre, por la falta de iluminación y el pésimo estado del campo de atletismo de La Toba. Por eso pidió y ha visto atendida la gestión de un terreno apto para las prácticas del mes en curso.

Un alivio

Por fortuna, el campo de La Morgal está disponible para que el Avilés realice en él hasta tres de sus cuatro sesiones semanales, la de hoy, mañana y el viernes, lo que es un gran alivio para el técnico: «Lo que necesitamos es trabajar en un campo decente, no lo hemos podido hacer todavía en todo lo que va de temporada porque 'el huevo' nunca ha estado en condiciones».

Pole tratará de recuperar parte del terreno perdido en las semanas precedentes, a la espera de la posible concesión del Muro de Zaro para la sesión del jueves, en la que se ha planteado la disputa de un partido de entrenamiento con el equipo juvenil.

 
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