La asociación de mujeres Les Llamoses, del concejo piloñés, acaban de dar comienzo a un taller de risoterapia, que se impartirá hasta el próximo mes de febrero, con la intención de acercar esta nueva disciplina terapéutica a todos aquellos que lo deseen.
Las clases dieron comienzo este jueves en la sala polivalente de la plaza Josefa Canellada de Infiesto, con la participación de una docena de entusiastas, dispuestas a comprobar que el buen humor siempre tiene resultados positivos.
El taller está coordinado por María Milán del Bosch y Ángela Alzueta, verdaderas convencidas de las bondades de esta disciplina. «Se trata de aprender a reírnos, aunque se trate de una risa forzada, porque constituye una especie de entrenamiento para que luego nos salga de una forma más natural», señala María, que también incide en la necesidad de aplicar esta forma de vida a las distintas relaciones, «tanto en la familia, como en las amistades o en el ámbito laboral».
La risoterapia no consiste solamente en reír. En los talleres se utilizan diversas técnicas como la expresión corporal, la danza, el juego, ejercicios de respiración o masajes, que pueden contribuir a liberar las tensiones del cuerpo y a desencadenar una carcajada. Se trata de buscar una risa natural, que salga de forma espontánea, casi como lo hacen los niños.
Los científicos han comprobado que la risa y la carcajada pueden aportar numerosos beneficios: elimina el estrés, las tensiones, la ansiedad; puede combatir la depresión, mantener los niveles de colesterol o mejorar dolores, problemas respiratorios y cardiovasculares, insomnio o, simplemente, contribuir a la apertura de nuestros cinco sentidos.
Sensación de bienestar
Con la risa se liberan endorfinas, que son las grandes responsables de las sensaciones de bienestar que a veces nos invaden. El origen de la risoterapia está en algunas corrientes filosóficas que consideran, desde hace siglos, que la risa y el sentido del humor en general, tienen una gran importancia en el estado general de la persona.
De esta forma, hace más de 4000 años, ya existían en China templos donde las personas se reunían para reír, de manera colectiva, con el objetivo de poder equilibrar la salud. También en la India existen templos sagrados en los que se puede practicar la risa.
Ya en épocas más recientes, en los últimos 30 años, se ha venido experimentando con los beneficios de estas prácticas humorísticas en la salud. La técnica se ha venido aplicando en hospitales de todo el mundo, como Estados Unidos, Suiza, Alemania y Francia.
«Hay que dejar claro que no se trata de risa falsa, es risa provocada, que no es lo mismo, se trata de poder llegar a una forma más natural de reírnos», aclaran las responsables de este taller del buen humor.